Juzgado 1ª Instancia nº11. Granada. Sentencia de 18/7/2008. Cese inmediato de la actividad del Pub Mango.
Mantenimiento del cierre hasta constatación de aislamiento eficaz del local. El ruido generado es 'intolerable en el marco de unas equilibradas relaciones de vecindad'

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En Granada, a 18 de julio de 2008.

FRANCISCO SÁNCHEZ GÁLVEZ, Magistrado del Juzgado de Primera Instancia núm. ONCE de Granada, ha dictado la siguiente

SENTENCIA Nº 136/08

Habiendo visto y examinado los presentes autos de juicio ordinario, seguidos bajo el nº 882/07, a instancia de HOTELES FAMILIARES UNIDOS S.L. y COMUNIDAD DE PROPIETARIOS DEL EDIFICIO ATLAS (SIERRA NEVADA), representados por la Procuradora Dª María Luisa Labella Medina, y defendidos por la Letrada Dª Elisa Rodríguez Morales, contra D. José Vicente Ballesteros García y DISBAGAR S.L., representados y defendidos, respectivamente, por la Procuradora Dª Dolores Mateo García, y el Letrado D. Rafael Arcas Sariot.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- Por la parte actora se presentó demanda de juicio ordinario, repartida el 26 de julio de 2007, en la que tras aducir los hechos y fundamentos de derecho precisos para sostener su pretensión suplicaba se condene a los demandados a:

  1. Al cierre total del establecimiento, o alternativamente,

  2. A realizar cuantas obras de resguardo y protección sean necesarias para evitar las inmisiones sonoras de cualquier clase que provengan de las instalaciones del Pub en los domicilios y en el hotel de mis mandantes, medidas que serán verificadas por peritos independientes nombrados por los actores, condición indispensable para que el local vuelva a funcionar.

  3. A abstenerse en el futuro de producir cualquier tipo de inmisión sonora en sus instalaciones hoteleras.

  4. Al pago de las costas.

SEGUNDO.- Emplazada que fue la parte demandada comparecieron, y tras aducir los hechos y fundamentos de derecho precisos para sostener su pretensión suplicaba: se desestime la demanda con imposición de las costas a los actores.

TERCERO.- El 5 de mayo de 2008 se celebró audiencia previa, en la que no pudo alcanzarse un acuerdo entre las partes, la actora ratificó su demanda, la parte demandada ratificó su contestación, se posicionaron respecto a los documentos presentados y la parte actora propuso prueba de interrogatorio de parte, documental, testifical y declaración del perito, y en nombre de los demandados documental y declaración del perito. Admitidas las pruebas que se consideraron pertinentes, se señaló juicio.

CUARTO.- El 14 de julio de 2008 se celebró el acto del juicio, en el que se practicaron las pruebas admitidas y las partes formularon sus conclusiones sobre la prueba practicada y el derecho aplicable, quedando los autos conclusos para dictar sentencia.

QUINTO.- Se han observado todas las prescripciones legales en la tramitación de este procedimiento.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- En nombre de la mercantil HOTELES FAMILIARES REUNIDOS S.L. y de la COMUNIDAD DE PROPIETARIOS DEL EDIFICIO ATLAS se plantean acciones, al amparo de los artículos 590 y 1.908 del Código Civil, contra el propietario y empresa que explota el denominado PUB MANGO ubicado en dicho edificio, que, a su vez, radica en la estación de esquí de Sierra Nevada, aduciendo que se soportan en las habitaciones del hotel y en las viviendas del inmueble ruidos provenientes del funcionamiento de los aparatos musicales de dicho establecimiento que perjudican la habitabilidad, al concurrir, además, la circunstancia agravante de que se producen durante las horas de descanso nocturno; frente a lo que alega la representación de DISBAGAR S.L. y D. José Vicente Ballesteros García, aparte de la falta de legitimación pasiva de éste, por reputarlo sólo socio de la empresa, que cuenta con licencia administrativa; que el ruido que molesta proviene de la calle, y que, según, las mediciones sólo se superan los límites mínimamente.

SEGUNDO.- Sobre las inmisiones por ruido se ha consolidado una línea jurisprudencial, de la que se hace eco la sentencia del Tribunal Supremo de 31 de mayo de 2007, de la que se desprende que, efectivamente, como alteración de las reglas que imponen las relaciones de vecindad, han de considerarse incluidas, por analogía, entre los presupuestos que se establecen en el art. 1.908 del Código Civil, estableciendo una distinción muy clara entre los límites que se imponen en la normativa administrativa y los principios que han de regir en las relaciones de derecho privado que se establecen entre particulares, señalando que ha sido este orden jurisdiccional “pese a la aparente escasez de normativa protectora frente a ruidos y otras inmisiones, donde los particulares obtuvieron más frecuentemente una satisfacción de sus pretensiones indemnizatorias o de cese de la actividad perjudicial. Ya fuera con base en los artículos 1902, 1903 y 1908 del Código Civil, ya con fundamento en su artículo 590, ya aplicando los principios de prohibición del abuso de derecho y de los actos de emulación, ya los preceptos específicos de las leyes reguladoras de los arrendamientos urbanos y de la propiedad horizontal, ya incluso mediante la estimación de interdictos como el de obra nueva y, más recientemente, mediante la tutela de los derechos fundamentales, ya apoyándose en las normas que en su caso se contuvieran en el Derecho civil foral o especial aplicable, son muchas las sentencias civiles estimatorias de demandas contra los daños y perjuicios causados por el ruido y otras inmisiones”. Y es que, como señalan las sentencias del Tribunal Supremo de 12 de diciembre de 1980 y 16 de enero de 1989, para la tutela civil frente al ruido no es obstáculo la regulación administrativa más o menos extensa de la actividad que los origina, ya que debe distinguirse entre la tutela preventiva de los intereses generales, que corresponde a la Administración, y la protección de la propiedad y los intereses privados de incuestionable carácter civil, de suerte que no es obstáculo a la intervención de la jurisdicción civil el hecho de que el ejercicio de la actividad emisora cuente con la preceptiva licencia administrativa, dado que las relaciones entre Administración concedente y el sujeto a quien se refiere son neutras respecto de los derechos privados de terceros, de manera que la actividad emprendida con la oportuna licencia puede ser impedida por los tribunales del orden civil a instancia de los particulares cuyos derechos sean lesionados por aquella (sentencia del Tribunal Supremo de 18 de julio de 1997), manteniendo el Tribunal Supremo (sentencias de 4 de marzo de 1992 y 24 de mayo de 1993) que el desarrollo de la actividad con observancia de las normas y medidas administrativamente requeridas para su ejercicio no impide el ejercicio de acciones civiles de cesación si se lesionan derechos subjetivos, ni altera el régimen de responsabilidad civil cuando las medidas reglamentarias se revelan insuficientes para evitar la producción de daños.

TERCERO.- Bajo esta perspectiva ha de abordarse una situación de hecho en la que claramente se producen tales inmisiones, tal y como se desprende del informe emitido por la “Empresa de Gestión Medioambiental” -EGMASA- de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en el seno del expediente abierto por este organismo, de fecha 4 de abril de 2006, y del dictamen de D. Diego Pablo Ruiz Padillo, realizado sobre la base de los datos recabados los días 8 y 9 de marzo de 2008, es decir con posterioridad a que se certificase la instalación de un limitador-controlador acústico calibrado a 85 dBA, puesto que coinciden ambos en que se superan los límites establecidos, al considerar el primero de los informes que los que afectan a la actividad de “Pub o Bar con música” en el entorno en que se hallan las fincas de actores y demandados, según el Decreto 326/2003 del Reglamento de Protección contra la Contaminación Acústica en Andalucía, se sitúan en 42'3 dBA (N.A.E.) y 55 dBA (N.E.E.), mientras que las lecturas arrojan unos valores de 45 dBA y 55'8 dBA. El segundo señala, por su parte, que a tenor del mencionado Decreto 326/2003, el nivel continuo corregido de la actividad ruidosa (LA eq AR) tiene como límite 30 dBA, obteniendo una medición de 42'1 dBA, mientras que, a tenor del Real Decreto 1367/2007, de 19 de octubre, por el que se desarrolla la Ley 37/2003, del Ruido, el límite sería de 25 dBA.

Dicho Decreto establece en su art. 22 que: En el interior de los recintos de una edificación, el nivel acústico de evaluación, en adelante NAE, expresado en dBA, valorado por su nivel de inmisión sonora, utilizando como índice de valoración el nivel continuo equivalente, LAeq, con las correcciones que a que haya lugar, y medido con ventanas y puertas cerradas, no deberá sobrepasar, como consecuencia de la actividad, instalación o actuación ruidosa externa al recinto, en función de la zonificación, tipo de local y horario, a excepción de los ruidos procedentes del ambiente exterior, los valores indicados en la Tabla 1 del Anexo I del presente Reglamento. Y dicha tabla especifica:

TABLA NÚM. 1. NIVELES LÍMITE DE INMISIÓN DE RUIDO EN EL INTERIOR DE LAS EDIFICACIONES. NIVEL ACÚSTICO DE EVALUACIÓN. NAE

     
Niveles Límites (dBA)
  Zonificación Tipo de local Día Noche
      (7-23) (23-7)
  Equipamientos Sanitario y bienestar
    social 30 25
    Cultural y religioso 30 30
    Educativo 40 30
    Para el ocio 40 40
  Servicios Hospedaje 40 30
  Terciarios Oficinas 45 35
    Comercio 55 45
  Residencial Piezas habitables,
    excepto cocinas y
    cuartos de baño 35 30
    Pasillos, aseos y
    cocinas 40 35
    Zonas de acceso común 50 40

En consecuencia ha de estarse al límite de 30 dBA, correspondiente a la medición en el interior de una habitación del hotel en zona de uso residencial.

CUARTO.- Estos dictámenes, según lo dicho, de suyo serían suficientes para la estimación de la demanda, habida cuenta que su resultado se traduce en la constatación de un nivel de ruidos superior al permitido según la normativa vigente, si bien su verdadero valor probatorio estriba en descartar la subjetividad que puede achacarse al nivel de tolerancia al ruido de cada persona, habiendo de concluirse, realmente, en que el sonido proveniente de los aparatos musicales del establecimiento se percibe en el interior del edificio que ocupan la Comunidad de Propietarios y el hotel y destaca sobre cualquier otro ruido de fondo, incluido el que producen las personas que se reúnen en el exterior. Ello ha de considerarse incompatible con las mínimas condiciones que permiten el descanso nocturno y, por ende, intolerable en el marco de unas equilibradas relaciones de vecindad, teniendo en cuenta que las quejas sobre el exceso de ruido han sido continuas y persistente, tal y como reza en los antecedentes administrativos que se aportan por una y otra parte, y la inactividad de los responsables del establecimiento palmaria, puesto que ni siquiera se había instalado un limitador acústico hasta la finalización de la temporada de esquí de 2007, revelando su ineficacia la falta de aislamiento acústico adecuado a la actividad que se desarrolla en el local, sobre cuyas características ninguna prueba a practicado la parte demandada, a pesar de la naturaleza obstativa a la pretensión de los actores que tendría esa circunstancia.

Las alegaciones que se efectúan por parte de los demandados no pueden tener eficacia enervante alguna, puesto que, tal y como ha quedado expuesto, la vigencia de una licencia administrativa no garantiza la aptitud del local para no transmitir ruidos molestos, tal y como ha quedado sobradamente acreditado con los informes ya valorados, siendo muy significativo de la falta de control municipal el informe del arquitecto técnico, fechado el 3 de marzo de 2005, en el que se señala que con fecha 31 de enero de 2001 a instancias del Ayuntamiento se había efectuado una visita al local por parte del ingeniero técnico que observó una serie de deficiencias indeterminadas a solventar, reconociendo que la propiedad no había dado contestación alguna, sin que tampoco el Ayuntamiento instara otra medida, a pesar de que igualmente se desprende de la documentación presentada los continuos ofrecimientos de apoyo técnico por parte de los servicios de la Administración Autonómica que, finalmente, actúa por subsidiariedad ante la pasividad del Ayuntamiento de Monachil.

En consecuencia la acción de cesación, condicionada a la adecuación sonora del local, ha de prosperar.

QUINTO.- La falta de legitimación pasiva de D. José Vicente Ballesteros García ha de ser igualmente rechazada, puesto que no ostenta la mera condición de socio de DISBAGAR S.L., sino que es propietario del local, cuya responsabilidad es la que proclama el art. 1908 del Código Civil, deduciéndose de la documentación que él mismo presenta que es, además, el titular de la licencia municipal para la explotación del pub, tal y como resulta de la comunicación que le efectúa el Ayuntamiento de Monachil con fecha de 21 de febrero de 2007, de modo que no es ajeno a la obligación de realizar las obras de adecuación del local para continuar en dicha explotación, aunque ésta se lleve a cabo bajo la cobertura social que ofrece aquélla entidad.

SEXTO.- Las costas se imponen a los demandados, en aplicación del art. 394.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Vistos los preceptos legales citados y demás de general y pertinente aplicación,

FALLO

Estimando la demanda presentada en nombre de “HOTELES FAMILIARES UNIDOS S.L.” y “COMUNIDAD DE PROPIETARIOS DEL EDIFICIO ATLAS DE SIERRA NEVADA”, condeno a “DISBAGAR S.L.” y D. José Vicente Ballesteros García al cese inmediato en la actividad que se desarrolla en el local sito en dicho edificio y que se explota bajo la denominación de PUB MANGO, que se mantendrá en tanto no se constate que las medidas de aislamiento que se ejecuten eviten eficazmente la propagación del ruido a las habitaciones del hotel y viviendas de la Comunidad de Propietarios, y al pago de las costas.

Así por esta mi sentencia, contra la que cabe recurso de apelación, que habrá de prepararse en plazo de cinco días, lo pronuncio, mando y firmo.

PUBLICACIÓN.- Leída y publicada fue la anterior Sentencia por el/la Sr/a. Juez que la suscribe, estando celebrando audiencia pública en el mismo día de su fecha, doy fe en Granada.


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