A Coruña, 14/06/09 LOS DEBATES DE LA OPINIÓNLos vecinos reclaman al Ayuntamiento participación para resolver los conflictosLos colectivos de residentes consideran que situaciones como la que padece el Ensanche reflejan la ausencia de comunicación real entre las autoridades municipales y las organizaciones ciudadanasJOSÉ MANUEL GUTIÉRREZ
G. Crespo: El sentimiento que hay en el barrio es de impotencia, porque después de reivindicar de forma continua y pacífica que se solucione el problema, se acaba por llegar a la resignación, pero cuando sucede un caso como el de hace quince días, en el que un vecino casi tuvo que salvar la vida a una persona, se encrespan los ánimos. Ante esta situación, se propuso una medida casi provocativa como de las patrullas, que ha dado un resultado muy positivo porque conseguimos que los medios de comunicación fuesen nuestros aliados, ya que una decena de cadenas de televisión nos pidieron filmar las patrullas. Esta situación coincidió con las elecciones y los políticos perdieron los nervios porque reaccionaron contra los ciudadanos. M. Santiago: Nós tivemos o problema do carbón no noso barrio e tivemos que soportar denuncias falsas contra os veciños e multas que houbo que pagar mediante colectas. Ademais, somos varias as asociacións que reclamamos dende hai anos a volta da policía de barrio porque estabamos máis seguros con ela, xa que intimida aos delincuentes e fai que a xente se sinta moito máis segura. Hai que ter en conta que en moitos sitios se xuntan pandillas que meten medo á xente e que os policías só están nos arredores dos centros comerciais, mentres que nos barrios non hai ningún. R. G. Mira: Yo creo que A Coruña ha sido tradicionalmente una ciudad bastante segura y que como en otras muchas ciudades, han ido apareciendo comportamientos molestos, por lo que es una situación general. A las administraciones esto también les coge desprevenidas y, ante una demanda vecinal, lo interpretan como un ataque político, por lo que es necesario deslindar las elecciones de estos temas, ya que de lo que se trata es de crear en los barrios un clima de habitabilidad y de cohesión. Pero cuando se trata de tomar medidas, el modelo al que se suele recurrir es el policial, cuando tenemos que ir más allá, porque las Naciones Unidas disponen de su programa Por un futuro humano mejor, que tiene un programa específico sobre ciudades más seguras que se está aplicando en numerosos lugares. Allí los vecinos salen en patrullas, pero con cámaras para fotografiar y filmar los hechos delictivos para ayudar a la policía de forma mancomunada. G. Crespo: Nuestra iniciativa no tenía ninguna intencionalidad política. Puedo entender que desde la psicosis de los gobernantes se la busquen, pero cuando se trata de un problema real, la única disculpa que le encuentro a esta opinión es que estábamos en una época electoral aunque aseguro que por mera coincidencia, ya que ese fin de semana había sido muy duro porque había ocurrido una pelea que acabó con uno de los implicados en el hospital. Si nos hubiesen llamado a la asociación y hubiesen intentado dialogar, se habría reaccionado de otra manera, pero hubo un ataque frontal y se decidió mantener las patrullas, aunque nunca pensamos realmente en hacerlas, sino que las planteamos para ver si se asustaban. Ahora resulta que esos locales no tenían licencia para operar como after hours, por lo que hace falta una explicación para saber por qué se ha estado permitiendo que lo hicieran. M. Santiago: Cada vez que nós fixemos unha manifestación ou concentración para protestar contra as descargas de carbón dixeron que tiñamos intereses políticos e que non había problema, cando estabamos limpando o carbón todos os días as nosas casas. Quixemos resolvelo de forma dialogada e cando vimos que todo non era máis ca enredar, decidimos saír á rúa, pero en canto te moves un pouco, din que que fas política. R. G. Mira: El diálogo es esencial y el modelo comunitario es el que debe gestionar los conflictos entre la Administración y los ciudadanos, de forma que instituciones, policía, vecinos, comerciantes y jóvenes se sienten para obtener la información necesaria para actuar. Más tarde o más temprano, el Gobierno local tendrá que darse cuenta de esto y me consta que sus integrantes conocen estos modelos y no me entra en la cabeza que el que pueda imperar sea el policial o el de ignorar las demandas vecinales, ya que la organización vecinal es una parte de la sociedad que no se puede obviar. He vivido en la calle Nicaragua y conozco bien los problemas de la de Pintor Joaquín Vaamonde. G. Crespo: Sí, pero en los últimos tiempos han empeorado, no son los de antes, porque hace años he sido cliente de los que estaban allí y ahora acude un perfil de clientes muy determinado. Allí hay prostitución, algún proxeneta... R. G. Mira: Es un hervidero. Alguna vez he pasado por allí y no es que te sientas inseguro, pero... G. Crespo: Según a la hora que pases, porque a la gente le da miedo salir a las diez de la mañana con sus hijos porque se encuentran todo tipo de cosas en los portales y las aceras y a veces hay peleas y navajazos. R. G. Mira: Pero no podemos caer en el error de reclamar sólo la presencia policial, sino que también hay que apelar a la responsabilidad de los padres. G. Crespo: Estamos hablando de que quienes acuden a esos locales son gente bastante adulta, no jovencitos, por lo que los padres poco pueden hacer con esas personas. R. G. Mira: Yo creo que tiene que ser el alcalde quien tome la iniciativa de aplicar aquí el modelo comunitario propuesto por Naciones Unidas para sentarse en torno a una mesa con representantes de todos los sectores para abordar los problemas e integrar más perspectivas. M. Santiago: Ese é o modelo de participación, que ten que existir non só para este problema, senón para todos. G. Crespo: Pero que en la realidad no funciona. M. Santiago: Non funciona porque non existe. Hai unha comisión de participación cidadá pero da que non se sabe como funciona. En teoría pódese dicir que existe, pero non se sabe o que fai. Ten que haber un órgano que sexa participativo e na que se resolvan os problemas. G. Crespo: A mí el Ayuntamiento me ha convocado algunas veces para hablar sobre temas como el carril bus, pero son reuniones de tipo informativo, ya que dan poca opción a cambiar las cosas. Te llaman como para que participes, pero en realidad te hacen ser cómplice porque puedes sugerir cuatro cosas, de las que aceptan una y el resto lo mantienen. A los representantes de los vecinos, los comerciantes y otros sectores no se nos hace caso, los gobernantes quieren imponer su ley. Ya sé que son elegidos en urnas y que tienen el deber de gobernar, pero no tienen la cultura de admitir sugerencias. R. G. Mira: Las sociedades han desarrollado de forma parcial la democracia, que no es sólo votar, porque las elecciones no son más que el principio. La democracia se desarrolla estableciendo los modelos participativos. Afortunadamente, no estamos en una situación de inseguridad ciudadana en la que dé miedo salir a la calle, pero sí estamos en un buen momento para implantar políticas preventivas en la planificación urbana, así como en las instituciones y en la sociedad. La única manera de articular eso es que las autoridades locales asuman el liderazgo de una manera responsable incorporando un modelo de participación. G. Crespo: Hay una Junta de Seguridad Local, pero no se convoca desde hace mucho tiempo y se dice que porque no hay problemas, pero creo que para convocarla no hay que esperar a que se produzcan. Debería reunirse aunque no hubiera ninguno, sólo con carácter preventivo. Pienso que no se reúne bajo la absurda idea de que si se convoca parecerá que existen problemas. M. Santiago: Existe sobre o papel, pero non funciona. R. G. Mira: Ese sería un marco adecuado para debatir sobre asuntos como la existencia de la policía de barrio, cuáles son los problemas de los jóvenes. En el Distrito Quinto de A Coruña tienen un modelo comunitario muy interesante en este sentido. M. Santiago: Si, pero ¿funciona realmente? R. G. Mira: Hasta donde yo sé, creo que sí. M. Santiago: Eu asistín a unha xuntanza na que nos presentaron o proxecto e á que acudiu Paco Vázquez, na que se formaron unhas comisións de traballo e daquela dixen: xa sei quen vai ser o portavoz. Pasaron uns meses e cando voltei, esa persoa xa aparecía como representante. G. Crespo: O sea, que estaba todo cocinado. R. G. Mira: Ellos tienen una figura que llaman el mediador de calle, cuya misión es prevenir que existan focos delictivos y que conoce a la juventud del barrio y sus problemas. Hubo un caso de un grupo de chavales que faltaban a clase y con el que este mediador se mezcló y logró reorientarlos hacia iniciativas que no fueran antisociales, como la organización de un concierto de rock en el barrio. M. Santiago: Pero iso mesmo pode facerse en calquera barrio dando participación, de modo que os rapaces permanezan no barrio e que respecten á xente. G. Crespo: La actitud de las autoridades cuando les hemos expuesto nuestro problema ha sido receptiva en el tú a tú, pero luego no ha habido soluciones. La única medida que proponen es el aumento de la presencia policial, pero no es sostenible de forma constante porque hay que atender más problemas y, además, lo que se puede lograr es que la gente problemática se traslade a otro lugar, como pasó en la plaza del Humor con el botellón, que ahora causa destrozos en Méndez Núñez. La actuación que estamos teniendo ahora es lo que les está llevando a admitir que las licencias de los locales no están en regla y que la policía me haya dicho que va obligarles a que no abran hasta las siete de la tarde y que les han confiscado los equipos de música. Pero lo que hay que hacer es ir a la causa de este problema con soluciones a más largo plazo y veo muy incapacitada a la sociedad para tomar estas medidas. Los vecinos nos cuentan casos de personas que caminan por encima de los coches, peleas con navajas, golpes... R. G. Mira: Hacer una intervención policial sobre jóvenes es muy impopular, pero las normas de comportamiento están para ser cumplidas, porque hay cuestiones que no se pueden admitir y la policía tiene que actuar con firmeza. Pero la actuación policial no puede ser aislada, sino que tiene que ir acompañada de otra de tipo preventivo en la que se siente a los vecinos, los propietarios de los locales y a la policía para escuchar sus opiniones. De lo contrario, todo va a depender de la cantidad de ruido que puedan hacer los afectados con sus protestas. G. Crespo: Menos mal que tenemos medios de comunicación, porque si nos los quitaran, tendríamos que estar todo el día en la calle chillando. R. G. Mira: El Palacio del Carbón no se habría hecho si los vecinos no hubiesen protestado. G. Crespo: Los medios de comunicación amplifican nuestra voz, porque si no existieran, no causaríamos ese impacto en los políticos. Pero a veces hay que llegar a tensar mucho la situación y te acusan de radical. R. G. Mira: Hay que desarrollar lo que algunos psicólogos llaman la democracia urbana, que pasa por modelos de participación. Nadie tiene que sentir miedo de este modelo, porque es de gestión y no puede interpretarse como una amenaza. G. Crespo: Nuestros problemas podrían solucionarse con un modelo participativo, pero que sea real, porque si es para que me reciban en el Ayuntamiento y sólo me den una palmadita... eso no vale para nada. Tiene que haber una voluntad real de gobernar de forma participativa. En general, en nuestros gobernantes no existe esa cultura de democracia urbana.
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