Barcelona, 09/04/09 DEMANDA POR CONTAMINACIÓN ACÚSTICAQuerella del fiscal contra un bar ruidoso de Nou BarrisLos vecinos presentaron durante un año 73 denuncias a la Guardia Urbana
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![]() Puerta del local La Tradición Boliviana. Foto: JULIO CARBÓ |
Este bar funcionaba en los bajos y el sótano del número 29 de la calle de Sant Iscle. El 1 de octubre del 2002, la empresa Recreativos Espí obtuvo del gerente del distrito de Nou Barris la licencia de actividades para funcionar como bar. En la concesión se hacía constar que el negocio solo se ejercería en la planta baja y que el sótano se destinaba a almacén. En julio del 2007, la sociedad propietaria alquiló la gestión y explotación del local a Felipa M. C., nacida en Bolivia, a la que transfirió la licencia un mes después.
Según la fiscalía, pese a disponer solo de dicha licencia, la acusada, desde el 18 de agosto del 2007 y hasta la clausura, el 12 de diciembre del 2008, gestionó un "ilegal negocio de bar musical" en los sótanos, que abría los viernes, sábado y domingos hasta altas horas de la madrugada. Los aparatos de música, incide la querella, generaban gran ruido. Los vecinos de pisos cercanos padecieron un "proceso crónico de insomnio, ansiedad y estrés", detalla la fiscalía.
Durante el más de un año en que el local estuvo abierto, los vecinos afectados denunciaron el ruido en 73 ocasiones ante la Guardia Urbana. También presentaron hasta 25 quejas en la gerencia del distrito de Nou Barris, lo que dio lugar a la incoación del expediente administrativo sancionador. Sin embargo, no se precintó el local hasta el 12 de diciembre del 2008. La policía municipal comprobó en una inspección que se utilizaba ilegalmente el sótano como bar musical y que el sonido generado por los aparatos de música era audible desde la calle y desde el interior de los pisos del bloque.
Las mediciones acústicas se sucedieron e incluso en octubre del 2007 el jefe de licencias e inspecciones propuso la clausura del local. Pese a ello, el Ayuntamiento de Barcelona "se limitó" a incoar un expediente administrativo sancionador, sin "adoptar medida alguna", se detalla en la querella.
Tras cinco meses de denuncias continuadas, el 11 de enero del 2008 el gerente de Nou Barris requirió a la querellada que cesara la actividad en el sótano. Pero la mujer hizo caso omiso y los vecinos continuaron presentando denuncias, hasta que la autoridad municipal clausuró el local en diciembre pasado.
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