Barcelona, 13/06/08 LA OFERTA LÚDICA DE BCN | LA CONVIVENCIAEl fiscal pide 9 años para el dueño de un bar ruidoso del EixampleEl abogado de las vecinas que sufrieron los excesos solicita 11 años y 8 mesesROSA MARI SANZ / J. G. ALBALAT
Trastornos depresivos, ansiedad y somnolencia que aún padecen y que ayer detallaron al juez en el primer día de la causa penal contra el dueño de este bar musical, Apolinar Benítez Rivas, al que el fiscal imputa tres delitos de lesiones y uno contra el medio ambiente. Solicita un total de nueve años, petición provisional de condena que la acusación particular aumenta a 11 años y ocho meses, ya que también le imputa coacciones. La vista se suspendió hasta el próximo día 30 a petición de la defensa, por no comparecer el jefe del departamento de licencias del Eixample, que no estaba citado y deberá aclarar cómo se llevó a cabo el expediente del local. El acusado sostuvo que desde el primer día el bar disponía de un limitador de sonido y que siempre que se lo requirió el municipio llevó a cabo las mejoras de insonorización, así como las mediciones para comprobar los decibelios que emitía el local. Unas mediciones, no obstante, que la Guardia Urbana certificó que excedían la legalidad, tras lo cual el ayuntamiento abrió dos expedientes. Por contra, la defensa pone en duda la validez de estas comprobaciones, para lo cual el día 30 tendrá una nueva oportunidad para presentar unas pruebas periciales que así lo demuestren, explicó el abogado del acusado, Fernando Martínez, secretario general de la Federació Catalana de Locals d'Oci Nocturn, ya que el técnico que debía aportarlas ayer se las olvidó. MOLESTIAS ANTERIORESLa defensa, asimismo, recordó que las tres vecinas, que han presentado reiteradas denuncias por contaminación acústica, habían sufrido durante los últimos 17 años molestias de los antiguos propietarios del local, ante lo cual el ayuntamiento no actuó. Una de las afectadas, Montserrat Ibáñez, reconoció haber tenido problemas antes de la apertura del Macumba, aunque aseguró que siempre había habido diálogo con el anterior dueño y la situación no era tan dramática. Durante el tiempo en que estuvo abierto el local del denunciado, 11 meses de actividad, las vecinas aseguraron no poder conciliar el sueño. "Empezaba el ruido entre ocho y nueve de la noche y seguía hasta las tres. En fin de semana, hasta las siete. Yo empezaba a trabajar a las siete de la mañana y me llegué a dormir al volante algún día", explicó Esther García, de baja por ansiedad. Las tres denunciantes coincidieron en que en el interior también se celebraban actuaciones musicales. Una problemática que la defensa considera deberían resolverse por la vía administrativa.
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