Barcelona, 30/07/08 El dueño del bar condenado por ruido asegura que su sentencia es producto del racismoEl gerente del Macumba de Barcelona cree que las vecinas rechazan la existencia de un centro de encuentro para latinoamericanos en la zona. La sentencia le castiga a cuatro años de cárcel, pero su abogado recurrirá ante el Tribunal SupremoEFE
El español de origen dominicano aseguró ayer que una de las vecinas, que ha actuado como principal denunciante del ruido en el bar, rechaza la existencia de un centro de encuentro para latinoamericanos en la zona y le discrimina por su origen. Benítez ha argumentado tal idea señalando que, aunque el local musical existe desde 1989, fue sólo cuando él asumió la gerencia, en el año 2004, cuando comenzaron las dificultades con la vecina, incluso a pesar de que en el Ayuntamiento de Barcelona no figuraba ninguna denuncia por ruido cuando hizo el traspaso del lugar. Problemas cuando empezó a regentar el bar"Claro que hay discriminación, porque si el bar está desde el año 89, ¿por qué ahora soy yo quien tiene que tener los problemas? Si se les escucha la música, tenía que ser desde que está el bar ahí. Incluso yo he mejorado el local", afirmó. Según comentó, desde el momento de iniciar el traspaso del establecimiento siguió las instrucciones del Ayuntamiento para cumplir con la normativa vigente, comenzando por la instalación de un limitador de ruido según le habían indicado en la entidad. Dos cierresAunque estuvo al frente del local entre 2004 y 2006, el bar no ha funcionado durante un año completo, pues el conflicto vecinal generó un primer cierre de dos meses para realizar las obras de insonorización, y pocos meses después una segunda clausura que se mantiene hasta el día de hoy. Benítez asegura haber gastado unos 40.000 euros en las mejoras del local, además de los 120.000 que invirtió para el traspaso del negocio, una deuda que todavía tiene con el banco y que, según señala, no se encuentra en capacidad de mantener al día a causa de la situación. El acusado, que inmigró hace 15 años a España, aseguró que, después de hacer las obras, la vecina en cuestión se negó a aceptar una prueba de sonido para comprobar el nuevo nivel de ruido del local, una actitud que en su opinión refuerza la idea de que se trata de un conflicto personal en contra de su origen latino. "Como si fuera un atracador"Sobre la sentencia, que su abogado ha anunciado que recurrirá ante el Tribunal Supremo, Benítez afirmó sentirse indignado, pues "me están pidiendo a mí cárcel como si yo fuera un atracador, como si yo estuviera matando gente, como si fuera un etarra o un violador. Yo, que quiero trabajar aquí tranquilamente, honradamente, no me dejan tranquilo". Una de las vecinas del edificio, Micaela Rodríguez Cabal, confirmó que el bar se encuentra permanentemente cerrado desde que vive allí, hace poco menos de dos años.
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