Granada, 06/08/08 Carreras ilegales y botellón, la pesadilla de los vecinos del ´cubo´Las concentraciones con música y alcohol nocturnas no han cesado en todo el año a pesar de las denuncias a la Policía Local y las peticiones al AyuntamientoANTONIO FRANCO
Hasta estas vías se desplazan casi todos los días jóvenes en casi una veintena de coches y una buena provisión de bebidas. Después de beber al ritmo de la música a todo volumen terminan la noche con una carrera a toda velocidad hasta la primera rotonda de la vía, relatan los residentes en las proximidades. Alcohol y conducción, una mezcla peligrosa que los afectados no han conseguido frenar, a pesar de las numerosas llamadas que realizan a la Policía Local para advertir de las molestias que provocan estos jóvenes y de los riesgos de ponerse al volante después del botellón. El problema, relata el presidente de una de las comunidades de vecinos más afectadas por estas concentraciones, José Antonio Teruel, es que los jóvenes conocen los horarios a los que pasan las patrullas de policías y sólo a partir de las diez de la noche se atreven a sacar las botellas de los maleteros de sus coches y a poner la música a todo volumen. La situación se ha vuelto insoportable para los vecinos, que pueden llegar hasta los 150, cuyo descanso está condicionado a la voluntad de terceros. Algunos de los afectados han intentado solucionar la situación mediante el diálogo, ante la falta de efectividad de las medidas adoptadas por los agentes municipales, pero el resultado ha sido un enfrentamiento y el aumento del volumen de la música. “Este verano están más belicosos que en otras ocasiones, ya se han producido algunas discusiones y situaciones desagradables para todos” explica, José Antonio. El presidente de la comunidad vecinal relata que el ritual es siempre el mismo, entre las ocho y las nueve de la tarde se van concentrando desde el número 20 de la calle José Luis Pérez Pujadas en adelante. Un poco después, en torno a las diez o las once de la noche levantan el maletero de los vehículos, en donde están los altavoces y comienza la fiesta para unos y el infierno para otros. Horas más tarde, rozando la medianoche y como colofón final, se despiden hasta la noche siguiente con una carrera a toda velocidad sobre cuatro ruedas, desde la rotonda más cercana al Parque de las Ciencias a la siguiente. Las evidencias de las noches de alcohol y coches permanecen en los jardines de la Colonia de San Sebastián, en donde se acumulan los cristales rotos de los vasos y botellas de las bebidas. “Hemos tenido ya tres reuniones en el Ayuntamiento pero todo sigue igual, el problema no se soluciona” declara Teruel, que ha llegado a pedir que “pongan una cámara de vigilancia y comprueben que no nos inventamos las cosas”. Los afectados han recurrido también al grupo municipal socialista para que medie y pida al equipo de gobierno que atienda sus peticiones, entre las que se encuentran la colocación de pasos elevados que impidan las carreras ilegales. El concejal socialista Isidro Olgoso instó a los populares a que escuchen las quejas de los ciudadanos y exigió al alcalde, José Torres Hurtado, que aplique la normativa antibotellón también en los barrios periféricos de la capital. “El gobierno del PP presume de haber erradicado el botellón y ahora los sufren en barrios y lugares concretos de la ciudad sin que se haga nada por evitarlos”, apuntó ayer.
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