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Galicia, 09/10/07

La policía obliga a los jóvenes a recoger los restos del botellón

La medida ha tenido muy buena acogida en A Laracha y Ponteceso, los dos concellos que la aplican
Juan Ventura Lado

Restos de Botellón La presencia de los agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil, durante las noches de los fines de semana, ha contribuido de forma destacada a reducir la suciedad en las calles causada por el botellón.

Las dos localidades más afectadas por este fenómeno, que también coinciden con las zonas de marcha más de moda en los últimos años, han establecido turnos de patrulla específicos para los sábados por la noche.

Los agentes de A Laracha y Ponteceso se mueven de forma continua por las inmediaciones de los bares de copas y por aquellas plazas a las que los jóvenes acuden normalmente a beber. «Nós avisámolos e eles recollen, non hai ningún problema», señala un auxiliar de policía de A Laracha. En este municipio se dictó una ordenanza específica contra el consumo de alcohol en la calle, a principios del 2006.

La medida, que no alcanzó su objetivo porque sigue habiendo botellón cada fin de semana, sí consiguió una parte sustancial de sus metas. Acabó con la suciedad, los destrozos y las peleas.

El aumento de la plantilla policial y la colaboración de la Guardia Civil son la clave principal de este éxito. «No cuartel hai xente nova con ganas de traballar que nos axuda moito», señala un agente local que también cita otras causas. «O Noitebús influiu moito. Cando marcha o último case non queda ninguén polas rúas. Antes ficaban esperando os taxis ou a algún amigo que viñese a recollelos. Esas horas ao final da noite eran cando había os problemas. A xente viña bebida das verbenas ás 3 ou 4 da mañá e despois aquí montaban os follóns».

Identifican a los jóvenes

En Ponteceso siguen una estrategia muy similar a la de A Laracha. La Policía Local trabaja todos los sábados por la noche y tiene por costumbre tomar los datos, al menos, a un par de jóvenes de cada grupo. Ellos son los responsables de que sus compañeros recojan los restos del botellón.

Tal y como reconoce el alcalde, la medida no es infalible, «non limpan absolutamente todo», pero da buenos resultados muy positivos. «Os nosos problemas coa movida son de outro tipo e prodúcense sobre todo á última hora. Teñen máis que ver cos ruídos e coas peleas e non tanto co botellón, que existe, pero non é a principal causa », asegura José Luís Fondo.

Otros municipos, como Carballo o Vimianzo, también realizan seguimientos especiales. En su caso los días de más trabajo son los viernes, que es cuando se concentra una mayor cantidad de jóvenes y, por lo tanto, cuando realizan más patrullas. «A xente de aquí non suele dar problemas e recollen porque coñecémolos a eles e máis ás súas familias. Identificamos algúns e xa está. O problema está cos que veñen de fóra que non están acostumados a deixar todo limpo», señala un policía de Carballo. En esta localidad el parque del Anllóns concentra a la mayor parte de los jóvenes.

«Antes tamén ían para os patios dos colexios pero agora non lles deixamos», indica el agente que no considera que el botellón sea un fenómeno masivo. «Non son moitos e ademais botan un par de horas, desde as once e media ata a unha ou unha e pico, porque despois xa van para os locais. O peor de todo isto é que aparecen destrozos nos bens urbanos e por iso é posible que se prohiba, aínda que iso xa non é cuestión nosa», dice.

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