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Cartagena, 31/10/06

Medio Ambiente cerrará el conocido bar Delante por ruidos y se plantea clausurar otros veinte locales

J. A. González
«Si tengo que bajar la música, la bajo»
«Si el Ayuntamiento me dice que tengo que bajar la música, la bajo. No quiero molestar, sólo quiero trabajar». Así se expresó ayer el propietario del Bar Delante, José Luis Fernández. El dueño del local de Príncipe de Asturias que el Ayuntamiento cerrará temporalmente afirmó que tiene licencia de actividad y que está pendiente de recibir la de apertura. Según dijo Fernández, tiene en su poder un informe de una empresa que trabaja para la Comunidad Autónoma donde se certifica que su bar no supera los 80 decibelios de ruido. No obstante, admitió que la medición fue «al mediodía». «No sé si tengo alguna fuga de ruido, porque los vecinos no me dejaron medir en sus casas», añadió el empresario. Los vecinos exigen que la medición sea oficial y en horario nocturno, cuando el sonido es mayor.
Orden directa de la alcaldesa: cerrar los bares ilegales, al menos hasta que consigan licencia. La presión vecinal, que ha obligado al Ayuntamiento de Cartagena a clausurar de modo temporal una sala de billar en la calle Soldado Rosique, sigue haciendo efecto y el consistorio echará el cierre a uno de los locales más conocidos de la ciudad: el bar Delante, de la calle Príncipe de Asturias.

El concejal de Medio Ambiente, Nicolás Ángel Bernal, ya ha firmado el cese de actividad de este bar, aunque el dueño tiene varios días para presentar alegaciones. El edil tiene constancia de otra veintena de casos de negocios que o no tienen licencia de actividad o apertura o deberían funcionar como bares con música, pero no como pubs. Los bares deben cerrar a las dos de la madrugada; los pubs, a las cuatro.

Para atajar las quejas por ruidos o altercados públicos relacionados con locales de copas, el concejal se está planteando cambiar las multas por suspensiones provisionales de licencia, que podrían llegar a los tres meses.

El problema más grave sigue siendo, no obstante, que muchos locales tienen abiertas sus puertas sin contar con licencia de actividad. Es el caso del Buda Blue -antiguo Coto, en el Coto Dorda-, que funciona como discoteca en la calle Peroniño (con un notable auge de clientes en los últimos meses) sin tener todos los permisos municipales.

«Estoy con ansiolíticos porque no duermo»
«El ruido es tan fuerte que, muchos días, no me quedo dormida hasta las cuatro de la mañana. Las paredes retumban de lo alta que está la música y es imposible conciliar el sueño. Y, luego, a las siete me tengo que levantar para ir a trabajar con sólo tres horas de descanso en el cuerpo. Esto afecta a los nervios, y estoy tomando ansiolíticos para poder aguantar esto. Y no hay derecho». Es el testimonio de Verena Willhöft, una de las vecinas del edificio Iris, cuya comunidad de propietarios ha denunciado ante el Ayuntamiento al bar Delante por exceso de ruidos.

Derecho a descansar
En este bloque de 9 alturas y 24 viviendas, la mayoría de los residentes se han unido para intentar forzar el cierre de un negocio que, según señalan, incumple presuntamente la obligación de mantener un descanso de cuatro horas entre el cierre y la siguiente apertura. «El dueño del bar dice que se ha gastado mucho dinero para insonorizar el bar, pero eso no sirve de nada porque siempre se deja las puertas y las ventanas abiertas y el ruido sube por las columnas del edificio. Sólo pedimos que el Ayuntamiento se tome en serio este problema y haga que se respete nuestro derecho al descanso», dice Verena.

«No es por presión»
Representantes vecinales de la zona han llevado sus quejas al Ayuntamiento por el exceso de ruido que, según denuncian, genera esta discoteca. El consistorio revisará el expediente para decidir si tomas medidas y también obliga a que sus dueños le echen el candado por una temporada. Este diario ofreció ayer a un portavoz de Buda Blue manifestar la opinión de la empresa responsable de la discoteca, pero no obtuvo respuesta.

«No actuamos por presión de los vecinos, sino por una cuestión de justicia», afirmó ayer Nicolás Ángel Bernal. No obstante, el concejal de Medio Ambiente aclaró que actuará «con la ley en la mano» contra aquellos bares que sean objeto de una denuncia por escrito ante el Ayuntamiento o sobre los que la Policía Local haya levantado un parte por alguna anomalía».

Fuentes municipales indican que el Ayuntamiento ha registrado en mediciones con aparatos homologados hasta unos 110 decibelios de sonido en algún local, cuando el límite legal es de 80. Además, ha habido bares que, por tener la música muy alta, han superado los 30 decibelios en el interior de edificios colindantes. Los vecinos soportaban incluso 40 decibelios, lo que les impedía conciliar el sueño.

Además de echar el cierre temporal a los bares La fiesta y El cafelito, en Barrio Peral, el Ayuntamiento ha enviado los últimos dos fines de semana a esta zona a los agentes de la Policía Local.

Los municipales se han desplazado viernes y sábado hacia las 2 de la madrugada a la calle Submarino para evitar con su presencia altercados públicos en la puerta de los pubs.

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