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Gijón, 12/02/05

Muchos de los bares de Cimadevilla no se podrán insonorizar por tener poca altura

El experto Marco Antonio Torres calcula que el aislamiento completo de un local musical cuesta a partir de 180 euros el metro cuadrado
Marco M. Cueto
EN EL TECHO. Marco Antonio Torres explica que un muelle sujeta la lana de vidrio y la de roca, cerrado todo por pladur. / PALOMA UCHA
EN EL TECHO. Marco Antonio Torres explica que un muelle sujeta la lana de vidrio y la de roca, cerrado todo por pladur. / PALOMA UCHA
«Aislar significa ocupar espacio». Así de rotundo se mostró ayer Marco Antonio Torres, gerente y director técnico de acústica de la empresa gijonesa Aislamientos y Ventilaciones del Norte (Aisvenor), con once años de experiencia en el campo de la insonorización en toda España. Además de numerosos locales de Asturias, esta empresa acometió las obras en el Gran Casino de Extremadura o en hoteles de la capital de España.

Torres asegura que «no hay insonorización que no ocupe espacio, que puede ser entre 15 y 30 centímetros de las paredes, dependiendo de las características del edificio. Es necesario alojar en la cámara aislante la longitud de onda del sonido y resulta que la de los graves es muy grande». Por este motivo, muchos de los bares de Cimadevilla no podrán realizar la obra por tener poca altura.

El problema de los bares musicales de Gijón radica, precisamente, en los graves de su música. Un vecino puede no oír al cantante, incluso la música, pero sí percibe en acompasado ruido del ritmo. Ese es el sonido a aislar. «La música excita el techo, el suelo y la pared, por donde llega al vecino de arriba. Por eso, hay que utilizar el sistema inglés de 'box in box', es decir, crear una caja aislante dentro del local. Se trata de un aislamiento integral», asegura Torres.

Analizar el edificio
La normativa asturiana no permite una emisión superior a los 28 decibelios, pero hay que tener en cuenta que un decibelio supone mucho sonido. El incremento de subir el volumen el doble sólo se refleja en tres decibelios, por lo que superar en uno lo fijado por la ley supone mucho ruido para quien los sufre.

Por eso, al acometer la insonorización de un bar, los profesionales «tenemos que analizar el edificio, pues no es lo mismo que los forjados sean de madera o de cemento, que las paredes sean de ladrillo u hormigón, cómo es el suelo, etcétera. Después, hacemos el proyecto del 'vestido' del local a la medida, pero siempre teniendo en cuenta que el aislamiento de un bar no funciona tres edificios más allá, porque las circunstancias cambian», indicó Torres.

Además, la normativa exige que una vez acabada la obra tiene que haber una altura mínima de tres metros, por lo que se precisa un local bastante alto. En Cimadevilla, la mayoría de los bares afectados no llegan a esa altura, por lo que sería prácticamente imposible acometer su insonorización, tal y como está planteada. Según la experiencia de Torres, los bares con suficiente altura, por sus características, «se podrán insonorizar para intentar estar dentro de la ley, pero también deberán instalar un limitador de potencia, que cuestan entre 360 y 480 euros».

Por término medio, el director gerente de Aisvenor calcula que el aislamiento de uno de estos bares puede costar un mínimo de 180 euros por metro cuadrado, pero hay que tener en cuenta posibles extras, como que las tuberías del edificio pasen por el local en cuestión, que tendrán que ser aisladas, o la chimenea del garaje, sobre la que también habrá que actuar.

Materiales
Los materiales que se utilizan son diversos. Para el suelo, una capa de espuma de poliuretano bajo el hormigón es suficiente aislamiento. Más complejos son los techos y las paredes. Para los primeros, Torres indica que «colocamos, descolgado del techo mediante muelles, una capa de lana de vidrio, otra de lana de roca y pladur. Cuanto mayor sea la distancia al forjado más aislamiento tendremos. Para las paredes utilizamos dos capas de espuma de poliuretano y pladur».

Por otro lado, Marco Antonio Torres indicó que ahora mismo «se investiga cómo luchar contra el ruido utilizando ruido. Se trata de emitir una contrafrecuencia. De momento se ha conseguido con algunas, pero no con todas las frecuencias. Cuando se consiga, no hará falta eliminar espacio para insonorizar».

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