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Alicante, 05/12/04

La marcha preferida

Un estudio de la Diputación revela que sólo dos de cada diez jóvenes de la provincia rechazan la práctica del «botellón» como alternativa de ocio
P.R. F.

Los jóvenes alicantinos se decantan hacia el «botellón» como una alternativa para garantizar sus relaciones sociales aunque, a pesar de que se trata de una práctica extendida, son reacios a confesar su participación en estas reuniones. Estas son las principales conclusiones de un estudio patrocinado por el área de Juventud de la Diputación de Alicante que, además, define el perfil de un escenario en el que los jóvenes alicantinos dirigen su tiempo de ocio hacia la «marcha» nocturna sin tener en cuenta apenas otro tipo de actividades.

La proliferación del «botellón» no es una consecuencia del incremento del precio de las bebidas alcohólicas en los establecimientos públicos sino una fórmula, bastante aceptada entre los jóvenes alicantinos, para facilitar las relaciones interpersonales. Esa es una de las principales conclusiones de un estudio elaborado por investigadores de la Universidad Miguel Hernández en colaboración con el área de Juventud de la Diputación. El «botellón» es una alternativa de ocio, al menos sobre el papel, muy extendida en la provincia: sólo un 21,1% de los consultados rechaza abiertamente esta práctica como una vía de diversión, especialmente, durante los fines de semana.

Lo llamativo, en todo caso, es que una gran mayoría de los jóvenes consultados para realizar el estudio -todos ellos ubicados en la franja de edad que va entre los 18 y los 25 años- ocultan su presencia en los «botellones». De hecho, los autores del estudio, al preguntar, dan por hecho la participación de los encuestados en este tipo de reuniones. Pero, como ya se ha dicho, sólo dos de cada diez lo niegan. El resto, sin embargo, no lo admiten públicamente. Un 71% dicen no saber cuándo hacen «botellón» mientras que uno de cada diez sí confiesa abiertamente que lleva entre uno y tres años organizando estas fiestas como alternativa de ocio, especialmente, durante los fines de semana.

«El botellón no está bien visto y no es una práctica reconocida fácilmente», apunta el informe para explicar esta situación. De todas maneras, a través de respuestas posteriores, los investigadores relacionan directamente a estos dos últimos grupos lo que evidencia, según el informe, que gran parte de los que evitan confesar su participación en «botellones», por contra, sí toman parte de forma habitual en ellos. Ello, por tanto, pone sobre la mesa la enorme extensión de esta práctica en la provincia de una forma, apunta el informe, «muy consolidada», como admiten seis de cada diez consultados.

El «botellón» no es percibido, en general, como un problema. Es, según señalan gran parte de los consultados, «una reunión de amigos donde se comparten bebidas, música y charlas». Tanto es así que la mayoría de los encuestados no creen que estas reuniones -muy criticadas por algunos colectivos sociales y vecinales por el ruido y las grandes concentraciones de jóvenes- quedarían fuera de la agenda juvenil con una simple reducción de los precios del alcohol en establecimientos autorizados. Una gran mayoría, casi la mitad de los encuestados, prefieren mantener las relaciones personales y consideran que, para conciliar el respeto y la diversión, deberían habilitarse zonas alejadas situadas en espacios abiertos. La búsqueda de soluciones alternativas desde la administración o medidas represivas de tipo policial no encuentran excesivo eco entre los jóvenes que, en todo caso, entienden que debería haber una mayor comprensión tanto hacia el ruido como a la limitación de los horarios.

La vía social

Efectivamente, insistiendo en esa vía social del «botellón», un número muy significativo de los jóvenes consultados identifica estas reuniones con la relación personal -un 44%-, a la diversión -un 33%- o a la música -un 17%-. Pero, en todo caso, sí parece alarmante que un alto número de los jóvenes alicantinos consultados, un 91%, identifiquen los «botellones» con la bebida y que un 31% de los encuestados lo haga con las drogas. El estudio, elaborado por la Miguel Hernández en colaboración con el área de Juventud de la Diputación, insiste en que, al menos en base a las muestras recogidas en todas las comarcas alicantinas, el «botellón» incide en la búsqueda de la identidad y en las relaciones personales entre los jóvenes.

De todas maneras, la extensión de estas reuniones en la provincia tiene que ver con una concepción del ocio muy ligada a la diversión y a «salir» durante los fines de semana. El 92% de los jóvenes de entre 18 y 25 años vinculan el sábado y el domingo, con una especial incidencia entre las mujeres, a la marcha nocturna frente a la práctica del deporte o de otro tipo de actividades.

La base de las conclusiones del estudio proceden de las encuestas realizadas durante tres meses entre 629 jóvenes de la provincia radicados en las poblaciones de Alcoy, Alicante, Benidorm, Cocentaina, Dénia, Elche, Elda, Orihuela y Villena con un grado de error del 4%.

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