Córdoba, 29/06/03 Córdoba, capital del ruidoP. GARCÍA-BAQUEROCada vez que se realiza una encuesta, los cordobeses colocan al ruido como el primer problema medioambiental de la ciudad: pubs, tráfico, camiones, aviones o gentío a altas horas de la madrugada. En el último ecobarómetro realizado por la Junta de Andalucía, volvió a repetirse la respuesta. No en vano, el último informe realizado por la Consejería de Medio Ambiente sitúa a Córdoba como la segunda ciudad de más de 50.000 habitantes que más ruido soporta durante las 24 horas del día, sólo superada por Granada.Las mediciones realizadas reflejan un 68,08 Leq nocturno, es decir, nivel continuo equivalente en decibelios durante el tiempo evaluado. La cifra por sí misma puede que no diga demasiado aunque sí concluye que los niveles están por encima de la máxima de ciudades como Sanlúcar de Barrameda o Dos Hermanas. De noche, el problema es aún mayor en la capital cordobesa. Los bares de copas, el tráfico y el transporte de mercancías disparan al 61,86 este Leq, varios puntos por delante de otras ciudades como Almería, Huelva, o Sevilla. Las principales fuentes de contaminación acústica del núcleo cordobés coinciden con los de Sevilla. El informe destaca que el 78,46 por ciento de los ruidos que se escuchan en Andalucía provienen del tráfico terrestre y el 6,18 tiene su origen en actividades comunitarias (niños jugando, gritos, aparatos eléctricos en viviendas, etcétera). El 8,96 por ciento lo generan actividades comerciales y de ocio; el 5,01 por ciento las obras; el 0,96 por ciento del ruido es de origen animal y el 0,44 por ciento proviene del tráfico aéreo. Inmaculada Casero, jefa del departamento de Calidad Ambiental de la Delegación provincial ahonda en las peculiaridades de Córdoba. Casero reconoce que «las altas temperaturas en verano inciden enormemente en el ruido. Las terrazas vuelven a estar abiertas hasta altas horas de la madrugada, y por consiguiente los jóvenes y los coches. En el caso de la capital cordobesa, el problema se agudiza ya que la mayor parte del ocio se concentra en el centro del casco urbano», reconoce la responsable de Calidad Ambiental. Fuentes andaluzasPero en términos generales, las fuentes del ruido son las mismas que en el resto de Andalucía. Quizá la industria no provoque tanto ruido -pone por ejemplo Casero- como en el pueblo químico onubense, pero el transporte de mercancías y el tráfico siguen amenazando al descanso de los vecinos cordobeses, en barriadas como Ciudad Jardín o Ronda de los Tejares.«El aeropuerto es un problema para los vecinos que viven a su alrededor, sobre todo, en las parcelaciones anejas», reconoce Casero. «Al tratarse de avionetas destinadas a la extinción de incendios, emergencias sanitarias o teletaxi para trasplantes de órganos suelen salir a horas intempestivas, a diferencia de los vuelos comerciales regulares de cualquier gran aeropuerto», explica la responsable del departamento de Calidad Ambiental. «Las soluciones más próximas deben estar recogidas en el borrador de la Ley Andaluza del Ruido que ultima la Junta», adelanta el delegado de Medio Ambiente Luis Rey. «Aunque la mayoría de las infracciones o denuncias que se registran por ruidos corresponde el control o sanción a los ayuntamientos», puntualiza Rey. «A la Delegación sólo llegan casos puntuales que escapan al control de los ayuntamientos o bien por carecer de ordenanzas municipales de esta materia o de los imprescindibles audímetros para controlar el nivel de ruido. Las empresas e industrias deben contar en su plan de impacto medioambiental con unas medidas exactas que son las que, una vez que pasan por el filtro administrativo, deben cumplir a rajatabla y en otro caso, haber trazado medidas paliativas como barreras acústicas», explica el delegado de Medio Ambiente. El panorama de la provincia no es mucho más atractivo. Entre los municipios entre 20.000 y 50.000 los niveles con más ruido vuelve a destacar una localidad cordobesa, Montilla, con un 67,8 Leq, por encima de ciudades como Andújar, Carmona, Écija o Vélez-Málaga. Le siguen muy de cerca localidades como Priego, o Cabra, entre las más ruidosas. Los focos culpables de esta contaminación acústica se repiten, aunque las máquinas de laboreo tienen una mayor incidencia. Si la comparación se hace dentro de la misma provincia, Palma del Río, y Pozoblanco se llevan la palma en cuanto a municipios ruidosos se trata, y duplican los niveles que se alcanzan en La Carlota o Montoro. Algo que ya salpica a la propia Sierra Cordobesa.
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