Eivissa, 23/06/03 Vila y Sant Antoni admiten que el ruido es “excesivo”Sancionar los vehículos ruidosos y prohibir la música en los exteriores de locales de ocio, entre las medidas tomadas en VilaEnric FernándezLos niveles de contaminación acústica detectados en los núcleos urbanos de Vila y Sant Antoni, tal y como demuestra un estudio realizado a través de 200 sonometrías, son “excesivos”, según admitieron ayer responsables políticos de ambos municipios. Los ruidos generan una situación “muy preocupante” que deberá combatirse con más controles policiales para “lograr el cumplimiento de las ordenanzas”, según afirmó el concejal de Policía y Tráfico de Vila, Leopold Llombart.Pavimentar las calles con asfalto especial que absorba el ruido, peatonalizar más calles y habilitar parques y espacios abiertos son medidas que se pueden tomar a largo plazo, aunque de momento, Llombart informó de que ya se ha reunido con el jefe de la Policía Local, Manuel Ayala, y con colectivos de bares y restaurantes, para aumentar los controles de cara a este verano. La normativa en Vila obliga a que el ruido en una terraza o en el exterior de un establecimiento no supere los 75 decibelios, mientras que en el interior no pueden excederse los 35 decibelios, según Llombart. “Precintaremos los locales que pongan música en el exterior”, advirtió. El concejal anunció una campaña de control “exhaustivo” del ruido generado por motos y ciclomotores, y recalcó que los agentes municipales tienen órdenes de sancionar a los conductores que usen el claxon indebidamente. Llombart hizo un llamamiento a los vecinos para que no duden en quejarse a las autoridades para “mejorar el servicio”. Por su parte, el concejal de Gobernación de Sant Antoni, Joan Pantaleoni, aseguró que la policía del municipio tiene como primer objetivo hacer cumplir las ordenanzas y que, “una vez logrado, nos plantearemos soluciones más a fondo, ya que resolver el problema no es tan sencillo”. El estudio, realizado por alumnos de Formación Profesional de Salud Laboral del instituto Algarb bajo la supervisión del biólogo Bartolo Planas, demuestra que el nivel de decibelios supera los máximos permitidos tanto en zonas residenciales como en áreas industriales y turísticas. “Los cascos urbanos pitiusos son más ruidosos que Barcelona o Madrid”, aseguró el biólogo.
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