Sevilla, 21/07/03 Los vecinos: «La tensión nos provoca irritabilidad y dolor de estómago»Los vecinos del Paseo Juan Carlos I temen al verano. Con el calor se abren al público las terrazas y ellos saben que empiezan cuatro meses en los que en sus casas será difícil descansar. Julio Velázquez, presidente de la asociación de vecinos Alberto Jiménez-Becerril, cuenta que, los que pueden, se trasladan durante los fines de semana, cuando la música suena hasta primeras horas de la mañana, fuera de Sevilla; los que no, saben que esas noches van a tener muy difícil dormir. «Imagínese lo que es que a las cuatro y media de la mañana le despierte la música y el ruido que se genera en torno a la terrazas. Llamas a la Policía Local, pero no te cogen el teléfono porque están saturados. Entonces buscas el número del teléfono azul del Ayuntamiento y cuentas lo que sucede. Intentas relajarte y a los pocos minutos suena el teléfono, es la Policía Local que te pregunta ¿va a usted a denunciar?, porque si no no van, y dices que sí. Intentas relajarte de nuevo y a eso de las cinco y media llega el patrullero. Le abres la puerta, sube a tu casa, te pide los datos, se los das, le pides que constate los hechos y así lo pone en la denuncia. Los policías se van a la terraza y toma los datos de su responsable. Cuando termina, retorna a tu casa y te da una copia de la denuncia. Son las seis de la mañana».Noches como esta se suman a otros intentos de denunciar la situación más graves. Como aquella noche, recuerda Velázquez, que acudió un técnico de medio ambiente, los únicos que puede hacer las mediciones con sonómetro, a una vivienda a medir el nivel de ruido que soportaban sus habitantes. Fue un martes, cuando el ruido no llega a los niveles de fin de semana, a las dos de la mañana y estuvieron allí hasta las cinco sin que levantara acta de la situación porque, aunque la terraza en cuestión estaba abierta, afirmaba que el ruido del tráfico interfería en la medición y que sólo podrían hacer algo con el barco con música que a las 3,40 horas pasó por allí, pero que eso era competencia del Puerto, lo que desde esta instancia negaron a los vecinos. Así las cosas, muchos vecinos sufren ataques de ansiedad, de ira y dolores de estómago.
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