'Botellón' en BarcelonaLa autoridad local no puede hacer la vista gorda ante los molestos excesos nocturnos de los jóvenesHay miles de jóvenes que prefieren las calles, plazas y playas de Barcelona para estar juntos, bebiendo lo que sea y sin parar, hasta más allá del amanecer. No quieren encerrarse en los locales de ocio nocturno que tradicionalmente se les ha asignado. Es el botellón barcelonés, expresión importada de Madrid y otras ciudades para describir un fenómeno juvenil masivo que las generaciones anteriores no acaban de comprender. Beben en la calle con la excusa de que los precios de los locales de ocio les parecen excesivos; y luego se desentienden de los excedentes que generan: desde latas, cristales y envoltorios de comida rápida, hasta sus vómitos.Están en su derecho de ocupar el espacio público, aunque la permisividad por la que Barcelona ha merecido tantos elogios en todo el mundo debe tener un límite. Los participantes del botellón en las playas de la Barceloneta, las calles de Gràcia o la plaza Reial pegada a las Ramblas han sobrepasado con creces su derecho a estar en la calle. No respetan el otro derecho cívico básico: el de no molestar a quienes no participan de su comportamiento. Es lo que denuncian los vecinos de estas zonas, que también merecen más atención de la que reciben de oficio.
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