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Logroño, 24/03/2002

Prevención, educación y responsabilidad, claves para frenar la cultura del 'botellón'

Los agentes sociales apuestan por alcanzar un equilibrio entre diversión y legalidad

No se trata de un fenómeno especialmente preocupante en La Rioja, pero deben instrumentarse los mecanismos precisos para evitar que se convierta en un problema social. Ésa fue una de las conclusiones suscritas el pasado jueves por los invitados al debate organizado por 'Diario LA RIOJA' con el botellón, su origen y consecuencias, como eje de la discusión. Representantes de la Administración, la juventud, la hostelería y la ciudadanía expusieron sus perspectivas respecto a una cuestión sobre la que repartieron responsabilidades y sugirieron posibles soluciones. Alternativas de ocio, prevención o educación fueron algunas de ellas.

Siempre se ha bebido y se seguirá bebiendo. Más aún, en un país donde la tolerancia al alcohol adquiere incluso un cariz social. El 'botellón' entre los jóvenes, por lo tanto, tiene más de redefinición de que de denominación de un nuevo fenómeno. Sobre esos raíles se condujo el debate de 'Diario LA RIOJA' celebrado el pasado jueves en el centro cultural de Ibercaja en Logroño. Eso sí, cada uno de los participantes giró el volante del debate hacia el territorio de sus intereses. O al de sus quejas.

Por parte del Ayuntamiento de Logroño, la concejal de Educación, Cultura y Juventud, Mar San Martín, reconoció que el 'botellón' "no es un problema preocupante" en la capital riojana, si bien de conoce y se han articulado los medios precisos para evitar su desarrollo. ¿Y cuáles son esas medidas?

Según explicó la edil, todas las basadas en la prevención (actividades ofertadas a través de la Casa de la Juventud, los Centros Jóvenes, cobertura de las inquietudes creativas de este colectivo...) y la educación (escuela de padres, programas de información especializada...). La pretensión desde el Consistorio es alcanzar así un equilibrio: "Asumiendo que los jóvenes beben y lo seguirán haciendo, el objetivo es que esa actitud no se convierta en algo habitual logrando a la vez que nadie se sienta perjudicado".

La responsabilidad para que así sea está repartida, según San Martín, en tres frentes: las propias instituciones que aplican la legislación vigente, los jóvenes que deben ser conscientes de todos los efectos nocivos que genera el alcohol, y sus familias, en tanto que deben conocer en todo momento qué hacen sus hijos y cuáles son sus hábitos. En este apartado subrayó las cartas enviadas por el Ayuntamiento a los padres cuyos hijos menores de edad son descubiertos consumiendo alcohol.

Educación desde la familia
Como presidente de la Asociación de Hostelería de La Rioja (Arbacares), Aurelio San Casimiro descargó a los bares de cualquier cuota de culpabilidad en el fenómeno del 'botellón'. Y es que, "son precisamente los establecimientos hosteleros de una zona de 'botellón' los más perjudicados". En este sentido, San Casimiro remarcó que el colectivo al que representa "es el primero que apoya que se castigue el consumo de alcohol entre menores". Una reflexión a la que añadió el celo con el que los propietarios de los bares cuidan de cumplir la norma a este respecto. Como prueba de ello aportó una cifra significativa: de los 2.200 bares registrados en la Comunidad Autónoma, durante el pasado año se iniciaron tan sólo cuatro expedientes sancionadores por esta cuestión.

Eso sí, en este punto San Casimiro reclamó que en estas circunstancias no sólo se sancione al establecimiento, sino también al infractor. Resulta paradójico así "que se prohíba el consumo a menores, pero sólo en los bares". La normativa existe y hay que cumplirla, pero tampoco resulta lógico limitarla a los bares.

El que tiene cuerpo para la juerga, lo tiene para el trabajo. El presidente de Arbacares echó mano del viejo dicho para planear sobre la importancia de la educación en el ámbito familiar como clave para asentar los hábitos y el criterio de cada chaval. "Antes teníamos unos padres más rígidos; ahora, cuando un joven viene a las tantas de la mañana, lo primero que hacen muchos padres es cerrar bien la puerta y procurar no hacer ruido para no molestarle". San Casimiro apostó así por el ámbito familiar como el primer y más fundamental eslabón para educar a los jóvenes. "Si no cumple su tarea en este sentido, desde luego que no lo van a hacer por los padres ni la Administración ni mucho menos los hosteleros", remachó.

El representante de la asociación de Siete Infantes de Lara, Jesús Expósito puso apellido al 'botellón' que, según denunció, padecen los vecinos de la zona: el 'botellón legal'. Es decir, las concentraciones de personas que se acercan hasta los bares y pubes que han abierto en esta parte de Logroño y que generan ruidos, suciedad y descontento entre un buen número de los inquilinos. Además de prevención y educación, Expósito aportó otro factor: una normativa más estricta. "Por supuesto, no culpamos al bar de los ruidos que genera, sino a la normativa que pone un límite demasiado elevado como para permitir el descanso de quien vive pared con pared con un establecimiento de estas características", señaló.

A su juicio, lo más aconsejable sería no brindar la posibilidad de consumir alcohol a los jóvenes. Como sus compañeros de debate, Expósito reconoció que el 'botellón' en Logroño, sobre todo en comparación con otras grandes ciudades, no es un problema especialmente acuciante. "Pero precisamente por ello no debemos esperar a que se agrave, sino que es conveniente poner de antemano las medidas apropiadas". Prohibir el consumo en la calle sería una de las vías, a la cual añadió "una mayor sensibilidad y unas normas mucho más eficaces de lo que son ahora".

Contar con los jóvenes
El cuarto vértice de la tertulia desarrollada el jueves en el Centro Cultural de Ibercaja lo aportó el presidente del Consejo de la Juventud de La Rioja (CJR), Raúl San Martín. Su intervención arrancó con un intento de definir el 'botellón' que centraba el debate pero desde dos ángulos: el de la sociedad en general y el de los jóvenes. Desde el primer punto de vista, "representa suciedad, ruido, destrozos, borracheras de fin de semana, devaluación de los pisos donde las cuadrillas se reúnen para beber...". Los jóvenes, sin embargo, lo contemplan en su mayoría como "una manera de disfrutar, de compartir, de independencia..."

El choque entre ambas posturas convierte al fenómeno según San Martín "en un problema social que hay que resolver como tal aportando soluciones entre todos". A este respecto, el presidente del CJR lanzó varias propuestas asentadas en "la prevención y una educación para la salud para lo cual hay que articular los medios necesarios".

Al hilo de esta reflexión, señaló algunas alternativas como la creación de espacios propios para los jóvenes, potenciar su responsabilidad individual, no imponerles los lugares y las costumbres que dictan los adultos o apoyar las iniciativas paridas por los propios jóvenes. "¿Alguien ha preguntado a los jóvenes qué les apetece hacer, cómo desean divertirse?", se cuestionó.

San Martín recogió también las conclusiones vertidas en el último congreso 'Jóvenes, Noche y Alcohol' celebrado recientemente en Madrid como posibles soluciones a un problema en el que, ante todo, "deben atajarse las consecuencias negativas que tiene el consumo excesivo de alcohol". Se trata en cualquier caso, de una aportación constructiva y global entre todos los afectados/interesados "que no tiene por qué suponer la demonización de la cultura de los jóvenes".

La exposición de las posturas en cada frente dio paso al debate abierto. Mar San Martín insistió en las virtudes de la prevención, lo cual implica conocer todos los extremos de esta realidad y no caer en la demagogia. Un ejemplo, la apertura de madrugada los polideportivos. ¿Realmente un chaval de 20 años prefiere ir a nadar a la una de la mañana antes que dar una vuelta con sus amigos?.

Aurelio San Casimiro puso nombre a las responsabilidades que cada uno debe asumir. "Si al dueño de un bar se le obliga a hacer de policía para controlar lo que ocurre dentro de su bar, el Ayuntamiento debería controlar todo los que sucede fuera de él". Al hilo de esta demanda, el presidente de Arbacares reclamó "valentía" a la Administración para que haga efectivas las medidas existentes "aunque sean impopulares y resten votos".

Desde el Consejo de la Juventud de La Rioja, Raúl San Martín, criticó a las instituciones "las definiciones que se hace los jóvenes, considerando como tales sólo a los menores de 18 años y olvidando a los que pasan de esa edad". Exactamente, los que con mayor fuerza desean alternativas de ocio nocturno.

El portavoz de los vecinos de Siete Infantes de Lara remató su intervención con una exigencia: que se garantice el descanso de los habitantes de una zona de bares o 'botellón'. Una demanda que, a su entender, es factible con una normativa más restrictiva o, el menos, más efectiva.

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