Sevilla, 21/3/2002 Saldaña reprende a las familias por no educar a los hijos contra el 'botellón'I. MORILLOLa gran pregunta que estaba en el aire ayer es si la Junta piensa o no prohibir el ‘botellón’ en las calles andaluzas y quedó claro que no, en boca del consejero de Asuntos Sociales, Isaías Pérez Saldaña. El Gobierno andaluz reiteró ayer que la prohibición del consumo de alcohol en la vía pública, propuesta en la Comunidad de Madrid y anunciada por el Ejecutivo central, «no es la solución». Pérez Saldaña propuso como medidas alternativas a la «prohibición indiscriminada» controlar el acceso de los jóvenes a las bebidas alcohólicas, fomentar la formación contra esta droga o crear nuevas alternativas de ocio.Pero sobre todo tuvo un llamamiento muy especial para las familias y muy en concreto para los padres. «Poner normas a los hijos no deja de ser fundamental para atajar este problema», reprochó el consejero. Con este y otros llamamientos fue colocando a los padres en el epicentro del problema. Pérez Saldaña llamó la atención sobre el hecho de que muchos «deleguen sus responsabilidades» en las administraciones y advirtió de que no estaba proponiendo un modelo autoritario, sino una simple llamada a los padres «para que ejerzan como tales». Es más, pese a subrayar las medidas que se tomen desde el ámbito educativo como elemento fundamental para acabar contra el botellón, dijo igualmente que «ninguna tendrá éxito sin la colaboración de la familia». La comparecencia del consejero de Asuntos Sociales en el Parlamento andaluz, a petición del PP-A, dejó claro la postura en contra de la Junta de prohibir el botellón pero sin cerrar puertas. En este sentido, y como vienen haciendo varios miembros del Consejo de Gobierno autonómico, de nuevo se dejó vía libre al Gobierno de la nación para que tome esta medida por Ley si lo considera necesario. Fiesta hippie en ÓrgivaPor otra parte, el recuerdo de lo acaecido en Málaga en el Martín Carpena ha debido aleccionar al Ayuntamiento de Órgiva para prohibir la Fiesta del Dragón, la celebración hippie que conmemora en la localidad alpujarreña la llegada de la primavera. El Ayuntamiento, gobernado por el PP, prohibió a los organizares montar escenarios, programar música y vender bebidas alcohólicas. La policía tuvo que intervenir para disolver una protesta en la que un agente efectuó un disparo al aire. Finalmente se ha dejado que acampen en el lugar a los cientos de desplazados, pero no que hagan fiestas.
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