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Zaragoza, 19/3/2002

El Independiente

Mucho ruido

JOSE LUIS Trasobares
Mientras los vecinos de la calle Jean Paul Sartre (Picarral) hacen sonar cacerolas y pitos por ver si el alcalde de Zaragoza o su primo político, el ministro de Fomento, les ponen unas pantallas acústicas que atenúen el ruido de la A-2, sus homólogos ciudadanos de Vía Hispanidad queman los últimos cartuchos en la guerra contra el desatinado plan de convertir dicha avenida en una enorme calzada de diez carriles. Coches, atascos, caos, estrépito, motores calientes, pisos a escasos metros del rugiente asfalto... y una capital que podría ser amable y cómoda convertida en infernal manicomio. Situar áreas residenciales en los márgenes inmediatos de las autovías es una auténtica canallada, pero así funciona el tema en Zaragoza. La última gran recalificación del suelo se ha hecho al hilo de los nuevos cinturones de circunvalación y la futura ciudad del Sur, con decenas de miles de viviendas, va a quedar encajada entre la línea del AVE, el Cuarto Cinturón, los accesos a la Plataforma Logística, las autovías a Valencia y Madrid, otras calzadas auxiliares o de conexión y, en el cielo, el pasillo aéreo usado por los aviones que aterrizan y despegan del Aeropuerto y la Base... ¿Ruido, dicen ustedes? Por ruido no ha de quedar, se lo garantizo.

Lejos de aclararse, la confusión entre calles y carreteras se complica. La gente, a la que le calientan los cascos con esas mamarrachadas sobre el futuro, la modernez y el coche privado como definitivo tótem de la civilización occidental y la sociedad del bienestar; el personal, digo, traga y se compra un piso en el quinto pino junto a la autovía. Dándole vueltas a cómo pagará la hipoteca, admirando el salón con amplio ventanal y soñando con tardes de confort televisual, el buen ciudadano no repara en el bramido de los coches y los camiones. La primera noche, setenta decibelios le asaltan en su propio dormitorio, y como ya no cabe reclamar a la promotora que le vendió el piso ni pegar una paliza a los concejales que aprobaron la clasificación del solar como urbanizable, sólo queda reclamar las pantallas acústicas, poner dobles ventanas y exigir medidas paliativas... ¡Y cómo jode comprobar lo fácilmente que nos engañan!

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