Granada, 12/3/2001 Bailar de madrugadaCientos de jóvenes se encuentran en las noches de los fines de semana para aprender pasos de baile en el Estadio de la JuventudCON los pies descalzos o calzados con zapatillas deportivas para no dañar el parqué, casi un centenar de rostros parecen iluminarse cuando la música comienza a sonar. El ritmo, caribeño y popular, inunda sus pensamientos y parecen evadirse (siempre con su inseparable pareja) de la realidad exterior de la pista. Algunos se muestran nerviosos o tal vez impacientes porque es en este preciso momento, al sonido de las primeras notas, cuando llevan a la práctica las instrucciones que con paciencia y alegre simpatía les ha dado con antelación el monitor experto que dirige esta peculiar clase de baile nocturna, en el Pabellón cubierto del Estadio de la Juventud.Aunque sea extraño, todo esto ocurre a las doce de la noche de un viernes. Lugar y hora propicias para que estas cuarenta jóvenes parejas salgan de marcha con los amigos, tomen unas copas y, por qué no, esperen a que amanezca en baretos o discotecas, como tantas veces habrán hecho. Sin embargo, estos muchachos con los pies descalzos, cuyas edades rondan los 20 ó 25 años, han decidido probar otro tipo de diversión. Otras posibilidades de ocio que, en esta ocasión les ofrece el Área de Juventud del Ayuntamiento granadino. Bajo el lema Noches de baile joven el pabellón cubierto del Estadio de la Juventud se convierte en una pista de baile en las noches del fin de semana. Allí aprenden a bailar salsa, merengue, mambo o hip-hop, entre otros ritmos populares. Esta actividad, organizada para que los jóvenes «tengan la opción de elegir otro tipo de alternativas a la movida nocturna y, al mismo tiempo sigan disfrutando de la noche», cuenta cada semana con un mayor número de futuros bailarines. Pasos de profesionalesSus cuerpos se someten al son y algunos incluso dan piruetas o pasos como verdaderos profesionales de la danza, mientras que otros pocos apenas aciertan a seguir el ritmo de la pieza. Aunque eso sí, todas sus caritas desbordan la expresión alegre de quien disfruta de una velada inolvidable, de una noche muy gratificante.Muchos por primera vez saben cómo tienen que seguir el ritmo, cómo deben flotar en la pista con su pareja. Y aunque al principio, cuando todavía no tienen dominado los pasos, el sentido del ridículo les impide moverse con total libertad, poco a poco, la música les invita a dejar su timidez de lado y a liberar sus instintos, sus energías con la magia envolvente de las notas musicales.
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