Málaga, 04/02/2001 El exceso de ruido provoca el aumento de los casos de estrés, insomnio y fatigaMálaga es una de las capitales más ruidosas de España, lo que favorece la aparición de diversas enfermedadesEl ruido no solamente es algo muy molesto, sino que está relacionado directamente con la aparición de diversas enfermedades. Las consecuencias de no poder dormir con normalidad a causa de un exceso de ruido son varias y suelen provocar en las personas que lo sufren estrés, insomnio, fatiga, agresividad y un malestar generalizado, entre otros padecimientos. Málaga, que es una de las capitales más ruidosas de España, supera la barrera de los 65 decibelios, un umbral que cuando se rebasa puede afectar a la salud, según se indica en el libro verde de la Unión Europea y en la guía para el ruido ambiental de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La tranquilidad y el sosiego son necesarios para un buen descanso, pero es difícil poder dormir cuando hay tanta contaminación acústica. Expertos consultados por este periódico indicaron que cuando una persona no puede dormir bien, al día siguiente sus neuronas no están frescas y ello repercute en su actividad y en su estado de ánimo. Pero, además, esa falta de sueño puede traer consigo la aparición de episodios frecuentes de insomnio, agresividad e irritabilidad, así como diversas patologías, algunas graves como son las dolencias cardiacas. Así pues, todos esos factores citados confirman que existe una relación directa entre el ruido y la enfermedad. La principal secuela del ruido, sobre todo el nocturno, es que provoca trastornos del sueño, explicó el jefe del servicio de neurología del Complejo Hospitalario Carlos Haya, Óscar Fernández. Este especialista señaló que los efectos primarios de los trastornos del sueño están ligados a una contaminación acústica. El doctor Fernández dijo que ese hecho origina, en primer lugar, una dificultad para conciliar el sueño; en segundo, despertares nocturnos y, en tercero, alteraciones en las etapas del sueño o en la profundidad del mismo. Además, un exceso de ruido mientras una persona está durmiendo o intenta quedarse dormida favorece el incremento de la tensión arterial y del ritmo cardiaco, cambios en la respiración, arritmias cardiacas y aumento de los movimientos del cuerpo. Óscar Fernández añadió que otros efectos que el ruido provoca en la vida diaria de las personas que lo padecen en exceso son: aumento de la fatiga, disminución de la sensación de bienestar, empeoramiento del estado anímico y dificultad para realizar con normalidad determinadas tareas. A más largo plazo, estar sometido a una prolongada contaminación acústica acarrea un incremento del consumo de medicamentos hipnóticos y de sedantes. Los tipos de ruidos son muy variados en Málaga, pero el que suele perjudicar más a la salud es el que origina el tráfico nocturno, sin olvidar al que provocan bares y establecimientos que permanecen abiertos hasta altas horas de la madrugada, especialmente si mantienen muy elevada la música o se celebran en su interior actuaciones en directo, sin que el local esté acondicionado para ello. El psicólogo Manuel Herrera, responsable de la unidad de salud mental infantil y juvenil del Complejo Hospitalario Carlos Haya, subrayó que el ruido es uno de los principales factores desencadenantes del estrés. «El ruido forma parte del hábitat de cualquier ciudad», dijo Herrera. Para este experto, si la contaminación acústica supera una cierta intensidad y se mantiene constante durante mucho tiempo, pueden surgir problemas neurotizantes. El psicólogo precisó que junto a los trastornos del sueño que aparecen por culpa del ruido, cuando éste es intenso y continuado, las personas suelen padecer insomnio, irritabilidad, ansiedad y estrés. «El ruido es un factor de estrés que gira alrededor de otros. En la vida moderna no sólo influye el ruido, sino que también las prisas producen trastornos en el aparato psíquico», manifestó Manuel Herrera. El especialista subrayó que una exposición intensa y extensa al ruido actúa como factor de estrés, pues el aparato psíquico no puede digerirlo y aparecen los trastornos del sueño. El siguiente paso es que se debilitan las defensas del individuo. El psicólogo señaló que un modo de autodefensa del organismo es aceptar ese ruido introduciéndolo en el sueño, es decir, construir un sueño en el que haya ruido, lo que sucede es que a veces esa protección no funciona y el sujeto se despierta, con lo que aparece la dificultad para poder volver a dormirse. El principal causante de la contaminación acústica es el tráfico, según se indica en diversos trabajos publicados. Entre ellos, destaca un estudio realizado en Valencia -cuyos datos podrían extrapolarse a Málaga-, en el que se revela que una de cada cuatro personas tiene problemas para dormir por culpa del ruido. En la provincia de Málaga más de 400.000 personas sufren algún tipo de trastorno que les impide dormir con normalidad. El insomnio por estrés ocupa la primera posición de ese ranking. La aparición del insomnio suele ser síntoma de que la persona que lo padece sufre otro tipo de patología. En muchas ocasiones, con un cambio del tipo de vida que se lleva se consigue atajar el insomnio. En otros casos, ya de mayor gravedad, es necesario recurrir a fármacos e hipnóticos. El neurólogo Óscar Fernández explicó que la supresión total de sueño en el hombre sólo se tolera si es breve (una o dos noches); si se prolonga durante más tiempo, surgen trastornos progresivamente graves de la atención, concentración y memoria, irritabilidad, alucinaciones e incluso convulsiones.
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