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Madrid, 13/12/2001

El precio de las viviendas cae hasta un 20% en las zonas de «botellón»

ESTHER ALVARADO
Además de sucio y ruidoso, el botellón les está saliendo bastante caro a los vecinos que lo padecen. Sus casas, los lugares donde se parapetan cuando arrasa la jauría juvenil de los fines de semana, vale cada vez menos dinero. Eso es lo que se desprende de un estudio realizado por la empresa Habitania Tecnología (compañía tecnológica líder en el sector inmobiliario) que asegura que las viviendas ubicadas en zonas con elevada actividad nocturna han llegado a sufrir caídas en los precios de hasta un 20% en los últimos 12 meses.

El denominado «efecto botellón» es aún más demoledor que el registrado tras el atentado terrorista del pasado 11 de septiembre, que apenas se ha dejado sentir en la ciudad de Madrid a efectos de inversión inmobiliaria. El botellón, sin embargo, ha tenido una influencia tremenda en determinadas zonas de la capital, hasta el punto de que es «difícil encontrar familias» dispuestas a pagar un «precio razonable» por ir a vivir a estas zonas.

Habitania Tecnología intentaba encontrar algún tipo de reacción a los atentados del pasado mes de septiembre, «algún efecto sobre el precio de los inmuebles, sobre la demanda de viviendas o un aumento de las ventas de pisos en altura», explicó ayer a este periódico Julio Mas, representante de la empresa. Depués de estudiar los datos, tuvieron que cambiar el tema de su informe al detectar graves fluctuaciones en determinadas zonas de Madrid.

Los lugares especialmente castigados por el botellón coinciden claramente con aquellos en los que se ha producido un descenso en el precio de venta. «La plaza de Santa Ana, la plaza de Santa Bárbara, la avenida de Brasil, el Parque Almansa, Arquitecto Ribera...», la lista de Julio Mas señala sin fallos los lugares en los que los jóvenes se citan con el alcohol cada fin de semana. La narración de los pasos que dan estas familias para deshacerse de sus pisos es la radiografía triste del abandono de sus hogares.

«Cuando un propietario lleva tiempo sufriendo el botellón, decide poner su vivienda en venta al precio habitual. Cuando ha pasado un tiempo sin que nadie haya contestado baja el precio, y luego sigue bajando y bajando», explica Mas. En uno de estos casos, una vivienda de 200 metros cuadrados en la plaza de Santa Ana que se puso a la venta por 80 millones de pesetas no encontró nuevos dueños hasta que su precio descendió a los 60 millones.La perspectiva es peor cuanto más bajo es el piso. La segunda opción que les queda a los propietarios es trasformar el inmueble como oficinas de alquiler.

Los tiempos medios de venta también se han disparado. Antes del fenómeno, se tardaba uno o dos meses en vender una casa en cualquiera de estas zonas. Hoy, se puede tardar hasta medio año.

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