Bilbao, 27/04/09 ALFONSO TERCEÑO. ABOGADO ESPECIALIZADO EN RUIDO«Los jueces deberían implicarse más en la lucha contra el ruido»«Los vecinos ruidosos dan más problemas que los negocios», explica el letrado, uno de los referentes en Vizcaya en litigios por contaminación acústicaSOLANGE VÁZQUEZ
-¿Es Bilbao una ciudad ruidosa? -Sí, pero como ocurre en todos los lugares donde hay valles cerrados. -La orografía es la que es. Pero, ¿hacen las instituciones sus deberes para luchar contra este problema? -El Ayuntamiento, por ejemplo, sí hace cosas cuando el ruido proviene de una empresa o de la hostelería, sectores en los que tiene experiencia. Pero otros temas no los controlan tanto... -¿Cuáles? -Ruidos por aires acondicionados, plantas de oficinas con maquinaria colindantes con viviendas... En situaciones así, cuando ven claroscuros, pliegan alas y dejan al vecino en la tesitura de ir al abogado. Esto ha ocurrido, por ejemplo, en las oficinas de Metro Bilbao de la calle Navarra, donde ordenadores y sistemas de aireación han causado molestias. También la ventilación de supermercados... muchos de estos lugares superan el límite de 25 decibelios permitidos en Bilbao por la noche. Y, en ocasiones, aunque no rebasan este nivel, producen lo que los expertos llaman tonos puros, zumbidos normalmente producidos por máquinas, muy molestos. -¿Qué tipo de ruido desquicia más a la gente, las voladuras o el runrún de un aparato? -Los peores son los continuos, como los de las maquinarias. -¿Cuáles son los casos más frecuentes con que se encuentra? -Las quejas por la hostelería: bares, restaurantes, establecimientos de comida rápida, discotecas, txokos... Y también los de supermercados y tahonas, que antes apenas daban problemas, pero que ahora sí. -¿Cambian los tiempos, cambian los ruidos? -Sí. Ahora dan muchos problemas las lonjas que alquilan las cuadrillas de chavales. Están sin acondicionar y son terribles. -¿Hasta qué punto puede arruinar el ruido la vida de una persona? -Cuando la gente llega a mi despacho viene muy mal. No pueden dormir ni los fines de semana, ni echar la siesta, algunos están en tratamiento con ansiolíticos... -¿Cuál ha sido el cliente al que ha visto más tocado? -Quizá una señora de Getxo que sufría el ruido de una tahona y que ha enfermado a causa de ello, por aguantar durante años impactos y vibraciones. El caso está judicializado, pendiente de vista. -¿Producen más quebraderos de cabeza los negocios o los vecinos ruidosos del portal? -Los vecinos. Recibo muchísimas consultas sobre esos temas, lo que ocurre es que no se suele llegar a juicio. Eso sí, cuando lo hacen, acaban a tortas... -¿Los jueces se muestran receptivos con las denuncias por ruido? -Desde el año 2000 hasta ahora ha habido avances importantes. Si los vecinos van con pruebas, normalmente les dan la razón. Pero también he visto casos sangrantes en los que no ha sido así, aunque no se debe tirar la toalla a la primera. Esta semana, el Tribunal de Justicia de Cantabria ha anulado una sentencia de primera instancia que desestimaba la denuncia de unos vecinos que andaban de cabeza por el ruido de una zona de bares de Noja y que tenían un montón de pruebas. Se ha determinado que el Ayuntamiento tenía que haber actuado. -Si van con tantas pruebas, ¿por qué les dan el varapalo? -A muchos jueces les falta formación y otros deben cambiar el chip. -¿En qué sentido? -Deben dar respuesta al ciudadano e implicarse más en la lucha contra el ruido, porque juegan con la vida y la salud de las personas. Muchas veces, el problema de fondo se pierde de vista entre tanta normativa, tantos números y conceptos que sólo entienden físicos e ingenieros. Ya es hora de que se tomen el tema como un asunto de interés público y que, cuando detectan un problema, recurran a medias cautelares. Y lo mismo pasa con los ayuntamientos. Incluso a veces se dictan estas medidas y la Policía local no las lleva a cabo... Hay que recordar que el exceso de ruido vulnera derechos humanos fundamentales como la integridad física y psíquica, la inviolabilidad del domicilio y la intimidad personal y familiar, algo que muchos jueces aún no se acaban de creer. -¿Por qué eligió esta especialidad? -Por mi militancia medioambiental en Ekologistak Martxan, que inicié de joven. Me di cuenta de que en ese campo había un enorme vacío... ¡Y eso que es la principal queja medioambiental de los ciudadanos! -Entonces, no le faltará trabajo. -Tengo al menos una consulta cada día, que es mucho. -Todo el día hablando de decibelios... ¿Qué tal tolera usted el ruido? -Oiga, pues mal. Quizá es deformación profesional. De hecho, cuando voy de vacaciones, uno de los criterios para elegir hotel es el acústico. -Ahora mismo lleva el caso más importante de contaminación acústica en Bilbao, el del viaducto de Sabino Arana. 150 vecinos reclaman indemnizaciones a la Diputación. -Tengo claro que hay base jurídica para reclamar. La Diputación nos ha aportado mucha documentación, se han portado. Lo que pasa es que todo ese material da argumentos que no nos sirven. -¿Por qué? -Dicen que han dado pasos desde el año 1998 para quitar el viaducto y estamos en 2009 y aún no se ha movido una piedra. Alguien tiene que responder. -¿Cuándo habrá novedades? -La Diputación sacará una resolución en verano. Entonces, si no atienden la reclamación... ¡al juzgado! s.vazquez@diario-elcorreo.com
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