Mazarrón, 25/06/07 MAZARRÓN / Reconvierten bares en pizzerías para evitar conflictos por el ruidoLos vecinos de la plaza Bucaneros llevan años denunciando la contaminación acústicaM. DE LA VIEJA
Los conflictos, que han llegado a provocar manifestaciones y cortes de carretera, han sido ocasionados por las denuncias de ruidos. Mientras los residentes buscan paz y sosiego para sus noches veraniegas, los negocios hosteleros tratan de atraer clientela, con la consiguiente contaminación acústica. Ricardo Loyza es un de los pioneros de la plaza Bucaneros. Tiene seis locales, que hasta ahora han funcionado como terraza y bar de copas con el nombre de El Papagayo. Con el deseo de encontrar un punto de equilibrio entre los intereses vecinales y los comerciales, ha iniciado una campaña para reconvertir todos los locales de la zona en pizzerías y restaurantes, aprovechando la cercanía de la playa. Este verano, en El Papagayo, mítico punto de jarana nocturna se servirán comidas y cenas, pero se cerrará mucho más temprano, con el fin de que los vecinos puedan tener sus horas de descanso nocturno. Al frente de la pizzería estará el chef Pablo Vázquez, de reconocida trayectoria culinaria. Ahora se trata de que los otros propietarios de bares en la zona le secunden y reconviertan sus establecimientos. Los vecinos esperan que la iniciativa de resultado. Miguel Blaya vive en la plaza Bucaneros en Playa Grande, y se ve afectado por los constantes ruidos nocturnos. En el balcón de su casa ha colgado pancartas que reclaman el derecho al descanso nocturno, al igual que otros residentes de la zona. Según Blaya, en su domicilio han llegado a medir hasta 80 decibelios procedentes de los locales de copas ubicados bajo su vivienda. Mientras, José Miguel Morales, responsable de Ritmo, uno de los locales de copas de la zona, asegura que el problema se produce porque «han mezclado viviendas con bares. Yo compré mi local con licencia de apertura, pese a tener una vivienda encima». Defiende que tiene su establecimiento insonorizado y con limitador de sonido en su equipo de música, pero no puede evitar que los clientes hagan ruido fuera de su establecimiento. Miguel Blaya responsabiliza a la administración del problema, porque «lo hizo mal» al dar licencia para abrir bares en una zona residencial. En las paredes de la plaza Bucaneros se pueden leer lemas como Alcalde, haz cumplir la ley, Fuera ruidos y No al tráfico de influencias.
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