Palma de Mallorca, 06/01/06 Limpiador de «graffitis» para purgar el «botellón»Sólo un joven saldó su deuda de 60 euros con el Consistorio palmesano trabajando con una brigada de limpieza para eludir la multa por incumplir la ordenanza de ruidoJOSEP MARÍA AGUILÓHasta el momento, tan sólo una persona ha realizado ya trabajos comunitarios para la capital balear, y una segunda ha hecho también una petición en este sentido, en sustitución del pago de la multa que le fue impuesta por el Ayuntamiento de Palma de Mallorca por incumplir la normativa municipal, en su caso la de ruidos, mientras estaba de «botellón». Su sanción ascendía a 60 euros y el joven pudo condonarla limpiando «graffitis» durante tres horas con una brigada de la Empresa Municipal de Aguas y Alcantarillado (Emaya) en una barriada del extrarradio. En el pleno del 28 de julio de 2005, el ayuntamiento palmesano aprobó de forma definitiva la modificación puntual de las ordenanzas de limpieza y ruidos para que fuera posible sustituir las multas del «botellón» por trabajos comunitarios. Posteriormente, la alcaldesa de Palma, Catalina Cirer, firmó en septiembre el decreto que validaba este cambio. En el mismo se señala que los trabajos comunitarios se realizarán para Emaya, que el precio fijado por hora trabajada es de 20,40 euros, que además se facilitará la vestimenta adecuada a las personas que ejecuten dichos trabajos -ropa que será devuelta una vez acabados- y que un tutor de Emaya «instruirá, orientará y controlará las labores de limpieza encomendadas a la persona sancionada». Una vez acabada la tarea asignada, dicho tutor elaborará un informe, que en caso de ser negativo supondrá la no condonación de la multa por no haberse cumplido la labor social estipulada. Categoría de peón El decreto recuerda la obligación de Emaya de dar de alta en la Seguridad Social a la persona sancionada por el número de horas que tenga que trabajar, que tendrá la categoría de peón. Todas estas actuaciones cabe enmarcarlas en la campaña puesta en marcha por el Consistorio de la capital balear el 3 de junio del pasado año para intentar paliar los efectos negativos del «botellón», que incluía mayor vigilancia policial, inspecciones y un aumento de la limpieza, además de la ya citada condonación. Además de Emaya, que preside la teniente de alcalde Catalina Terrassa, participan en esta iniciativa la Policía Local, que dirige el teniente de alcalde Álvaro Gijón, y la Concejalía de Sanidad y Consumo, que dirige la edil Begoña Moragues. Previamente, había tenido ya lugar una campaña informativa por parte del Ayuntamiento de Palma de Mallorca. Durante 2005, el Ayuntamiento de Palma de Mallorca instruyó 121 expedientes. De ellos, 23 lo fueron por infracción de la ordenanza sobre ruidos, y 98 por infracción de la ordenanza sobre limpieza.
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