Palma de Mallorca, 17/08/06 Cursach también provoca al Tribunal Superior de Justicia al mantener la música y las pantallas de su 'abadía' encendidasEl empresario de ocio lleva dos semanas incumpliendo el auto judicial que le obliga a apagar los proyectores gigantes de su discoteca y a reducir el volumen a un hilo musicalESTEBAN URREIZTIETALa ley es él. Bartolomé Cursach no acata los decretos municipales. Tampoco las órdenes del juzgado de lo Contencioso-Administrativo. Y ahora desoye las directrices de la máxima instancia judicial de Baleares, el Tribunal Superior de Justicia. En su haber tan sólo le queda incumplir los dictámenes del Tribunal Supremo, que por el momento no se ha pronunciado sobre sus ilegalidades. El mayor empresario de ocio de las Islas desafía por enésima vez a las autoridades políticas y judiciales y mantiene encendidas las pantallas gigantes de su discoteca con forma de abadía gótica ubicada en plena primera línea de la Playa de Palma. Desde el mediodía hasta bien avanzada la madrugada. El volumen de la música, si bien ha descendido notablemente desde que se ha pronunciado la Justicia, retorna a los niveles de antaño cuando el establecimiento se llena de clientes. Los gigantescos proyectores no han sufrido una sola variación y continúan siendo uno de los principales reclamos de la mayor discoteca al aire libre de Europa. A traves de estas pantallas -la del exterior es la más grande del continente- el empresario de ocio retransmite los partidos de la selección alemana o las carreras de Fórmula Uno. Entre tanto, proyecta vídeos con tintes eróticos. El Tribunal Superior de Justicia le especificó a Cursach a finales del pasado mes de julio lo que podía y lo que no podía hacer en su discoteca MegaPark después de haberse pronunciado en primera instancia el titular del Juzgado de lo Contencioso número 2 de Palma, Francisco Pleite. Acordó «prohibir la retransmisión de cualquier evento deportivo o de otra naturaleza a través de las pantallas gigantes de televisión existentes en las zonas exteriores del MegaPark». El motivo que esgrimieron entonces los magistrados Jesús Algora, Fernando Nieto y Fernando Socías pasa porque la ordenanza municipal prohíbe esta práctica. Pero el Tribunal Superior no se limitó a poner punto y final a las pantallas gigantes. Decidió limitar aún más las actividades que puede desarrollar Cursach en una sala de fiestas cuya construcción ascendió, según admite el propio Cursach en su recurso, a unos ocho millones de euros. El auto contiene una lista de todas y cada una de las actividades que no puede desarrollar el establecimiento en su exterior, para que no quepa ningún resquicio legal al que se pueda agarrar un empresario que viene desobedeciendo sistemáticamente las resoluciones dictadas contra sus intereses. Así, hace expresa mención a que no puede haber «disc jockeys, animación con bailarinas, fiestas a diario, animador a través de micrófono y go-gos». Y precisa que, en definitiva, no está permitida la presencia de «animadoras, fiestas o actuaciones para entretener a los asistentes». Más restricciones La prohibición afecta también «a las actuaciones ligadas con música/fiestas/animación… procedentes de zonas interiores del local». «Es decir», añade la resolución, «se impide el seguimiento de cualquier actividad de baile por los clientes del local, por los/las animadores/as de ese establecimiento en zonas exteriores a partir de fuentes de sonido cuyo origen se sitúe en zonas cerradas del MegaPark». Por lo tanto, la mayor discoteca al aire libre del continente se debería quedar con los mismos atributos que cualquier cafetería de la zona. Ni uno más. Sólo puede amenizar la estancia de sus clientes con un hilo musical que, en ningún caso, supere el límite de decibelios impuesto por la normativa de Cort. Cursach no está dispuesto a que sus expectativas de negocio se vean reducidas y si para ello tiene que desobedecer al Tribunal Superior de Justicia de Baleares, a la vista está que no tiene reparos en hacerlo.
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |