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El detallado estudio realizado por el Departamento de Física Aplicada de la USC no deja lugar a dudas sobre la procedencia de la contaminación acústica en horario nocturno en Santiago, cuyo escenario principal es la aglomeración de personas en el exterior de los establecimientos. Conscientes de ello, los propietarios de los negocios hosteleros nocturnos se han esforzado en los últimos tiempos por controlar que la clientela, sobre todo en la época climatológicamente más benévola, no realice las consumiciones en el exterior de los locales. En segundo lugar, como fuente de ruido figura la emisión de música al exterior, producto no sólo del volumen de la fuente emisora, sino sobre todo de las condiciones de insonorización de los establecimientos -sonógrafo incluido- y de la calidad de la construcción de los edificios. El tráfico rodado es la tercera fuente de ruido y, finalmente, la inmisión de sonidos a través de los paramentos constructivos por mala insonorización de los edificios. La investigación, concluida hace ya dos años -tiempo que el gobierno local ha mantenido en el cajón la polémica declaración de zonas saturadas- ha tenido en cuenta todos los parámetros que inciden en la problemática del ruido, desde el número de locales que producen contaminación acústica hasta el número de habitantes de cada calle, así como hábitos sociales de la zona, el tráfico o la calidad de las construcciones. |
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