Alicante, 25/05/05 Goran ya duerme a pata sueltaLa Audiencia revoca el fallo que limitaba los movimientos de un perro por sus ronquidosRAMÓN FERRANDO
Los dos vecinos enfrentados viven en dos bungalows de la zona de playas de Alicante. El dueño de Goran recurrió la decisión de la magistrada a la Audiencia porque la terraza trasera de la casa tiene ochenta metros cuadrados y la delantera sólo dos. El denunciante también recurrió para lograr que el perro abandonara definitivamente el domicilio de sus dueños. La Audiencia fundamenta su decisión de revocar el fallo en los informes policiales, la declaración de otra vecina, la postura de la comunidad de propietarios a favor del perro y en el informe del veterinario de Goran. La sentencia de la Audiencia apunta que la Policía Local emitió dos informes y archivó el expediente. Los agentes «no hicieron constar en el primer informe la existencia de molestias o ruidos». Los policías volvieron a redactar otro informe un año después en el que reflejaron que el «perro emite fuertes e incesantes ronquidos que se escuchan en toda la casa del denunciante». Sin embargo, los magistrados no dan validez a este segundo atestado porque «no se detallan los hechos recogidos en el mismo al no especificar ni la hora ni el día que se personaron en el domicilio, no se justifica si se hizo un seguimiento de los sonidos que emitía el perro y, lo que es más importante, tampoco se realizó una medición del ruido que se percibía en la casa del demandante», según recoge el fallo. La sala considera que la declaración del veterinario que ha tratado a Goran desde que nació en el año 2000 es clave. El veterinario indicó que nunca había observado problemas en las vías respiratorias del animal. El profesional explicó que el perro «tiene unas vías respiratorias cortas debido a su raza que hacen que produzca unos sonidos diferentes a otros canes pero no mayores». El testigo señaló que «no hay ninguna medicación contra los ronquidos», aunque precisó que «en ningún caso sería necesario al no padecer patología alguna». Posición de los vecinos El fallo de la Audiencia destaca el certificado expedido por el secretario de la comunidad de propietarios en el que se adjunta un fax de la otra vecina que tiene el bungalow colindante al de los dueños de Goran en el que «expresa que el perro no le causa molestia de ningún tipo a pesar de dormir en su lado». La Audiencia cierra su justificación recordando que «el conflicto que genera este procedimiento fue tratado en una junta de propietarios el 12 de diciembre de 2003» y dieciocho vecinos votaron a favor del perro y sólo el denunciante lo hizo en contra. La Audiencia concluye el fallo con la decisión de dejar sin efecto «la condena de trasladar al animal al patio delantero de la vivienda». La sentencia de la Audiencia todavía se puede recurrir ante la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo. El propietario de Goran indicó ayer que «por fin nos hemos quitado este peso de encima. Llevamos un año y medio liados en los juzgados por este asunto. Ha llegado todo a un punto que no sabíamos dónde meter el perro». El dueño del can reconoció que la relaciones con su vecino siguen igual de tensas que antes ya que «ni nos saludamos». El demando explicó que durante este año «hemos vivido obsesionados por si venía la Policía Local a ver si el perro estaba en su sitio. Por lo menos lo han condenado a pagar las costas del proceso».
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |