Granada, 20/05/05 El Ayuntamiento vallará los aledaños del ferial para evitar el macrobotellónBalderas anuncia que habrá presencia policial en las zonas residenciales para que estas concentraciones no molesten. Mil personas velarán a diario por la seguridad en la fiestaQUICO CHIRINO El Corpus se ha echado encima sin caseteros tradicionales y con la incógnita sobre si, en realidad, funcionará el experimento primerizo. Pero también se ha precipitado la fiesta con el meneo del botellón, estás concentraciones juveniles que han estado en Granada durante todo el año pero que se han destapado como un conflicto ciudadano después de la monumental movida callejera del Día de la Cruz. Tras esta fiesta, que concentró en la calle a 100.000 personas, el Ayuntamiento -al que se le ha reprochado desde múltiples sectores que no puso medios suficientes- quiere evitar que se reproduzca algo similar en el Corpus. Sobre todo, ahora que la sensibilidad antibotellón está a flor de piel. El concejal de Seguridad Ciudadana, José Antonio Balderas, anunció ayer que se tomarán medidas para evitar las concentraciones que otros años se han producido frente a la portada del ferial. De esta forma, según explicó Balderas, se intensificará la presencia policial en las zonas residenciales y se colocarán vallas, para que el botellón -que parece inevitable-, al menos, no moleste. Algo parecido a lo que se hizo en el Paseo de los Tristes durante la Fiesta de la Primavera y que resultó efectivo. Cautela en PSOE e IU Desde la oposición se muestran cautos. Al asunto, en su perspectiva más amplia, se refirió la portavoz de IU, Lola Ruiz Domenech, que aprovechó para meter el dedo en el ojo y le recordó a Torres Hurtado que el «problema del ferial lo creó él y ahora quiere salirse del berenjenal» con remiendos como éste. El portavoz socialista, José María Rueda, sugirió que el Ayuntamiento puede estar incurriendo en negligencia al no poner medios para controlar el botellón, ya que la Ley de Grandes Ciudades, en su artículo 140, le permite actuar en la materia. «Un alcalde que llama al botellón hace de pirómano y a la semana siguiente quiere apagar el fuego», criticó Rueda. Para limpiar lo que el botellón y la fiesta del Corpus en general ensucian el área de Mantenimiento ha puesto en marcha un plan de limpieza que costará 100.000 euros: 320 contenedores en el recinto ferial y 38 operarios, que se convertirán en 56 los días fuertes. Además, en el Centro se repartirán 150 papeleras y habrá 34 trabajadores. Son algunas de las cifras del plan que presentó ayer José Antonio Balderas junto a los responsables de Bomberos y Policía Local. Un efectivo que movilizará a unas mil personas diarias, que velarán por la seguridad y el mantenimiento de la Feria, a la que se espera que asistan unas 100.000 personas en los días fuertes. Claro, estos son los cálculos de los organizadores. Un dispositivo que, si fuera necesario, puede duplicarse hasta llegar a las 2.500 personas. El despliegue -según Balderas- es «algo superior al de año anterior». En el recinto ferial se dispondrán 116 operativos de Bomberos, 268 agentes de Policía Local, 105 voluntarios de Cruz Roja y otros tantos de Protección Civil. Unos datos que, a su vez, se desgranan: 74 agentes dedicados al control del tráfico y 173 en el recinto. Transporte Este año también se ha reforzado el transporte público con una línea de autobús extra. Los autobuses pasarán cada cinco minutos en las horas punta y funcionarán hasta las 04.00 el lunes y martes y hasta las seis de la mañana los días siguientes. Las líneas operativas son Zaidín-Ferial, que atravesará la Gran Vía; Chana-Ferial, pasando por el Barrio de los Periodistas; la Línea 28 avenida de Dílar-Ferial, por el Camino de Ronda; Cenes de la Vega-Ferial; y la Línea 27, esta última nueva, Albaicín-Ferial, por Casería de Montijo. Para el concejal de Tráfico el despliegue de líneas que hace Rober para la fiesta supone «una invitación a los ciudadanos a que acudan a la feria a utilizar el transporte público». Ruido El recinto ferial ya está casi a punto, le faltan los últimos retoques. Incluso ha empezado a montarse la fuente sobre la rotonda que da entrada a Almanjáyar. Otro de los aspectos sobre los que se será riguroso es el ruido. Las casetas disco, que este año han sido apartadas de las casetas tradicionales, no podrán sobrepasar los 110 decibelios, bajo amenaza de ser precintadas y clausuradas. Va en serio: tres técnicos estarán dedicados exclusivamente a vigilar que el ruido no sea ensordecedor.
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