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Irún, 19/05/05

El mundo del revés

Irene García Bengoetxea
Estimada conciudadana Merche Urrutia: Su carta sobre los locales de jóvenes me ha descolocado completamente. Tanto es así, que mientras la leía me he creído transportada al mundo del revés. ¿Es posible que la Policía Municipal actúe de oficio? Quiero decir, que, aunque no tengo datos para poner en duda sus palabras, tampoco me imagino a la patrulla irrumpiendo en un local privado porque sí, para entretenerse, más que nada. Dice usted, además, que los agentes asustan gratuitamente a los chicos, cuando éstos están reunidos pacíficamente y en orden. ¿Hace falta ser malo!

Verá. Mi comunidad de vecinos ha sufrido durante varios años un local de jóvenes, así que, si me lo permite, tengo una hipótesis para explicar las irrupciones policiales de las usted habla. Imagine que el vecino del 1º derecha es un obrero que se levanta cada día a las seis de la mañana para mantener a su familia. Imagine que se ha acostado a las once de la noche y que a las dos de la madrugada se despierta sobresaltado por las voces, carcajadas y ruidos de los inquilinos del bajo. Los chicos sólo están disfrutando de su tiempo de ocio. Charlan, ríen y juegan inocentemente en una mesa de billar colocada justo debajo de la cama del vecino, de forma que éste puede seguir la partida de oído. ¿Me sigue? Bien. No es la primera noche ni será la última que este hombre ve violentado su descanso. Tampoco es la primera vez que siente unas irrefrenables ganas de bajar, coger el taco de billar y hacer una escabechina. Pero como es una persona civilizada, decide llamar a la Policía Local para que actúe.

Imagine, también, que en el primero izquierda vive una pareja joven que no dispone de local de ocio ni maldita la falta que le hace, porque ni siquiera dispone de tiempo de ocio. La pareja en cuestión, está pagando una hipoteca y tiene un niño de cuatro meses, que no hila una hora de sueño seguida cuando los chicos del ocio vienen al local. En la quinta levantada de la cama, la madre de la criatura decide llamar a la Policía Municipal para que actúe. Y actúa.

Entiéndame. No pongo en duda que sus hijos sean unos benditos y si es así, la felicito por ello. Lo que me preocupa es que los padres hayamos perdido el norte. Me pregunto si es de recibo pagar el alquiler de un local de ocio a unos jóvenes que no han aprendido a respetar el esfuerzo de sus padres ni el descanso de sus vecinos. Me temo que nos hemos pasado de permisivos y que estamos dando a la sociedad unas generaciones de jóvenes consentidos e inmaduros, incapaces de asumir sus responsabilidades. Permítame que le diga, y sin acritud, que con posturas como la suya les hacemos un flaco favor.

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