Los decibelios y la contaminación acústica: un problema con mucho ruidoLa buena salud y la estabilidad psicológica del ser humano dependen, entre otras cosas, del ruido. Este factor elegido voluntariamente por el individuo puede convertirse en un sonido agradable y suave, pero escuchado de modo indeseado se transforma en algo molesto e irritante para quien lo sufre. Un problema que ha derivado en la contaminación acústica.LORETO GLEZ./ Goizueta
El ruido, entendido como cualquier sonido indeseable, molesto e irritable por quien lo sufre, en su manifestación urbana e industrial, junto con otras fuentes sonoras, ha desencadenado la contaminación acústica, que tiene importantes repercusiones físicas y psicológicas en el bienestar del ciudadano. De hecho, la Organización Mundial de la Salud, la Unión Europea y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), entre otras instituciones, han declarado de forma unánime que "la percepción del ruido es subjetiva, ya que cada individuo lo vive de forma distinta y no todos sienten las molestias por igual. Pero las sientan o no, el organismo las acusa". Las consecuencias, entre otras, son: dificultades en la comunicación, perturbación del sueño, estrés, irritabilidad, disminución del rendimiento y de la concentración, agresividad, cansancio, dolor de cabeza, problemas de estómago, alteración de la presión arterial y del ritmo cardíaco, depresión del sistema inmunológico, estados depresivos. Además, la pérdida de audición es otra de las graves secuelas que puede derivar en sordera entre personas que soportan niveles superiores a los 90 decibelios de forma continuada (ver cuadro). En sus empleos, casi un 30 por ciento de los trabajadores españoles perciben el ruido como un factor de perturbación y molestia que degrada las condiciones en las que trabajan e influye sobre la eficiencia de las empresas. Educar y aplicar la leyLa solución, según los expertos, requiere potenciar las campañas de educación medioambiental y por lograr una aplicación total de la ley. "Desde 2003 en España está en vigor la Ley del Ruido, que es una disposición de la directiva europea de 2002 sobre Evaluación y gestión del ruido ambiental. Sin embargo, a la Ley del Ruido le falta desarrollo normativo, por lo que es más una expresión de voluntades", ha explicado Pedro Cobo, jefe del Departamento de Acústica Ambiental del CSIC. Por eso, de forma complementaria cada comunidad autónoma tiene sus propios decretos sobre la calidad del aire y el medio ambiente, y los ayuntamientos, ordenanzas municipales sobre el ruido. Pero ¿qué es lo que más molesta? "El tráfico. Hoy es la principal fuente de contaminación acústica (se calcula que un 80 por ciento), y el ruido de ese tráfico depende del flujo, así como del número de vehículos por hora y del porcentaje de ligeros y pesados. Esa situación es prácticamente similar en todas las grandes ciudades", ha explicado Cobo. De este modo, aunque parezca un contaminante menos ofensivo porque sólo se percibe por el oído, y en casos de grandes niveles de presión sonora, por el tacto, sus consecuencias son mediatas.
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