Zaragoza, 13/05/05 El Justicia pide controles permanentes del ruidoGarcía Vicente sugiere instalar aparatos de control en los locales de ocioF. V. L.
En un documento sobre las molestias del ruido remitido a todas las instituciones concernidas, el Justicia señala que, pese a la importancia del problema y al gran número de ciudadanos afectados, "el único sistema de control que se viene aplicando es la medición in situ, que adolece de numerosos inconvenientes, entre otros el hecho de que la mayoría de los municipios no disponen ni de un sonómetro" . Fernando García Vicente sostiene que debería instalarse limitadores-registradores de sonido con sistemas antimanipulación tanto en los establecimientos públicos que se abran en el futuro como en los que ya vienen funcionando, "para los que se puede establecer un periodo transitorio de adaptación". Además, el Justicia de Aragón indica al Gobierno autonómico que la normativa sobre la instalación de aparatos de control puede llevarse a cabo "mediante su inclusión en una norma con rango de ley". Por este motivo propone que se aproveche el proyecto de ley reguladora de los espectáculos públicos, actividades recreativas y establecimientos públicos de la comunidad autónoma, que actualmente se encuentra en tramitación en las Cortes de Aragón. ORDENANZAS MUNICIPALES En cuanto a los municipios, Fernando García Vicente mantiene que, "a través de las ordenanzas", se puede condicionar la licencia de instalación de cualquier actividad susceptible de sobrepasar los límites máximos de ruido a la presentación de un estudio sobre el acondicionamiento del local. El Justiciazgo afirma que, si todos los establecimientos se someten al mismo tipo de control, competirán en igualdad de condiciones y no se beneficiarán aquéllos que, por ofrecer un mayor nivel sonoro, atraen a un número superior de clientes. García Vicente se inclina por los limitadores-registradores frente a los problemas que plantean los controles esporádicos por parte de la Policía Local, de los que dice que pueden ser subjetivos, incurrir en errores de medición y ser víctimas de la picaresca de los encargados de locales que disminuyen el volumen de los equipos ante la proximidad de los agentes. El escrito dirigido al Ejecutivo aragonés y a los municipios más importantes apunta otros inconvenientes de la medición mediante sonómetro, como la invasión de la intimidad del hogar del denunciante y la posibilidad de que la Policía haya de hacer frente a un ambiente hostil.
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