Ourense, 23/003/05 El concello elude responsabilidades y el ministerio no contestaConstantino y Elvira no conocen el movimiento hippie, pero se declaran directamente "pacíficos", adjetivo que alcanza en su caso el estado puro, rayando casi la inocencia. Estremece acercarse a la terraza en la que toma el sol habitualmente esta entrañable pareja y sentir el ruido de los coches que circulan a gran velocidad, casi rozándote los dientes. Han estado a punto de perder la vida cuatro veces, pero el Concello elude responsabilidades. Según fuentes del grupo de gobierno, es cierto que los afectados son vecinos del municipio de la capital, pero la carretera en cuestión y en concreto ese vial de incorporación a la Nacional 525, que ha acarreado un alto índice de peligrosidad a la vivienda, es competencia del Ministerio de Fomento. Sin embargo el departamento de Demarcación de Carreteras de este ministerio en Ourense, no contesta. Es Semana Santa y el titular de esa jefatura está de vacaciones. No hay suplente. Tal vez por eso, por ser Semana Santa, el tráfico era intenso ayer en la Nacional 525. Al estar situada la casa en un tramo en curva de la carretera, se produce una especie de trampa visual por la cual, da la impresión si uno se asoma a una ventana, de que la veloz caravana de coches viene directamente de frente con la insana intención de atropellarte. Tampoco Concello ni Fomento, han sometido nunca la vivienda de Elvira y Constantino a un estudio sonométrico, aunque es muy posible que en su exterior, el ruido supere con mucho en hora punta los decibelios permitido. "Estamos esperando a los tasadores, a ver si hay suerte y cubren los gastos", afirma Elvira en medio del amasijo formado por la barandilla de su casa, el quitamiedos de la carretera, trozos del vehículo siniestrado y sus macetas a las que piropea tanto como a Constantino, hechas añicos.
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