Gijón, 14/03/05 «Si dejas que entren, estás perdido»Algunos hosteleros de La Arena se aíslan de la movida nocturna para conservar su clientela habitual Una nueva pelea entre jóvenes se saldó con un herido el sábadoR. L.
Vicenta García lleva 40 años detrás de la barra del bar Lucense. La gente que se acerca a su establecimiento sabe que una de las normas de la casa es el buen comportamiento. «No tolero los escándalos, aunque tengo que decir que hay juventud muy maja. Sin embargo, a algunos no se les puede dejar entrar porque, de lo contrario, estás perdido». Nunca ha notado una disminución en sus ventas por los incidentes derivados de la movida de La Arena, aunque sí reconoce que en ocasiones éste ha sido el principal tema de debate en el bar. La suciedad y el comportamiento de algunos jóvenes son sus principales caballos de batalla. También de espaldas a la movida vive el restaurante A feira do pulpo. José Manuel García explica gráficamente su situación: «Estamos en el medio de algo, pero funcionamos a nuestra manera». En su local apenas hay «chavales», aunque sí gente joven que busca un sitio tranquilo para pasar el rato. «Aquí los problemas van por rachas. Ahora parece que la cosa está tranquila», afirma. La responsable de la cafetería Sopa Boba, Mónica Alonso, reconoce que la movida ahuyenta a parte de su clientela durante las noches viernes y el sábado. «Aquí no vienen, porque no tenemos ni calimocho ni nada de eso», manifiesta al tiempo que reclama «alguna iniciativa» para poner freno a ciertas actitudes. José Ramón Menéndez, de la Cafetería Manso, ya ha tomado medidas por su cuenta: «No atiendo a la gente problemática. Ni siquiera les dejo entrar al baño. Si empiezas a servirles, tus clientes de todos los días se van». Según este hostelero, las fuerzas de seguridad deberían ser más estrictas para evitar que los jóvenes bebiesen en la calle. «Los hosteleros tenemos que responsabilizarnos de los clientes, ¿pero qué pasa si la gente bebe fuera?». Sin embargo, no todo el mundo rechaza la movida. Mostafa Mohaddat, responsable de un restaurante turco de la zona, asegura no sentirse perjudicado. «Los beneficios que obtenemos son mayores que los daños que causan. Aquí siempre vienen a comer», explica. «Casi sin importancia»La percepción de la asociación de vecinos del barrio coincide con la de los hosteleros. «Ahora apenas se registran incidentes y, los pocos que hay, no tienen casi importancia», indica Emilio Parajón, presidente del colectivo. Pese a ello, a finales de abril organizarán otras jornadas para promover la salud frente a ciertas conductas. Una de las conferencias correrá a cargo de Domingo Comas, antropólogo y sociólogo que disertará sobre el alcohol y los menores.
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