Málaga, 26/01/05 Los establecimientos piden más controles en otras actividadesSe sienten discriminados frente a focos de contaminación acústica de mayor calado Aseguran que la mayoría cumple la normaI. L. M.El pasado viernes, a la hora de abrir, se encontraron con los agentes en la puerta de su local. Les comunicaron que estaba cerrado hasta que se solventaran las anomalías detectadas. El ambiente está muy caldeado entre los propietarios de bares nocturnos del Centro. La reciente clausura de varios establecimientos ha levantado la voz de alarma en el sector, que ayer mantuvo un encuentro para evaluar la situación.Se sienten discriminados. Aseguran que el Ayuntamiento actúa contra ellos porque son un blanco fácil y, sin embargo, no hace nada para acabar con focos de ruido que, a su juicio, son mucho más dañinos, como el 'botellón' o el tráfico. Así lo puso de relieve Miguel Ángel Mateo, delegado para bares y establecimientos musicales de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Málaga (Aehma). «Los bares de copas ocupan la décima posición entre las fuentes de ruido de la ciudad y, sin embargo, somos los primeros en caer. Se nos mira con distinto rasero que a los demás», aseveró. Mateo recalcó que, dado que la normativa es severa, debe aplicarse por igual a todas las actividades. «Es una maniobra para limitar el número de locales en el Centro». Aseguró que la inmensa mayoría de los establecimientos adheridos a este colectivo empresarial respeta la normativa, y se mostró de acuerdo con que se penalice a los que no lo hagan, siempre y cuando los controles se generalicen y se extiendan también al resto de barrios. Mateo recalcó que casi todos los establecimientos adheridos a Aehma cuentan con limitadores de sonido, y aseguró que los casos específicos donde esta medida no existe se van a corregir en breve. Por su parte, Juan Rambla, propietario de varias salas nocturnas y miembro de la directiva de Aehma, dijo que la ley está hecha para todo el mundo. «Deben controlarlo todo, no solo los bares, porque de cara a los vecinos es lo que más vende. Los jóvenes que se reúnen a beber en la calle causan más ruido, igual que la recogida de basura o el propio tráfico», declaró. 'Botellón'En este sentido, pidió un control minucioso de los locales que no requieren mediciones de ruido y que, sin embargo, ponen música, como las tiendas de ropa. Además, criticó el sesgo que se está produciendo en el Centro. «Es más fácil ir contra un bar que contra el 'botellón', cerrar un establecimiento legal que echarse encima a un montón de gente joven que está bebiendo en la calle, o a los que van con la música a todo volumen».
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