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Jerez, 23/01/05

'El Ángel' caído

La declaración de 'zona acústicamente saturada' de la avenida Lola Flores deja en el aire el futuro de un centro con 25 locales comerciales. El Ayuntamiento rechaza las alegaciones de la promotora
C.P.
La declaración del entorno de la avenida Lola Flores como "zona acústicamente saturada" también tiene sus víctimas. Se trata de una medida que se adoptó más para dar un respiro a los vecinos que tienen que soportar el 'botellón' que montan varios miles de jóvenes en el parque Iguazú que por el impacto que causa la proliferación de bares en la zona, la mayoría de los cuales se encuentra en el centro comercial, por lo que no tienen incidencia directa sobre los vecinos (y además, la mayoría de los locales están orientados hacía un público de treinta años hacia arriba), pero que al final ha terminado por salpicar a todos y muy especialmente a los promotores de El Ángel, el centro comercial que se encuentra a la espalda del centro comercial principal (el de Alfredo Copas, para entendernos). Se trata una promoción de 25 locales comerciales que ha llevado a cabo la sociedad Regina Coeli y que ahora se encuentra con el grave problema de la declaración de zona saturada. Esta promoción de locales, en principio comercial, tiene un clara vocación de ocio (copas y restauración), por lo que la decisión municipal, al menos a corto plazo, es muy perjudicial para los intereses de estos propietarios y de los cien puestos de trabajo que podrían crearse, ya que la declaración de 'zona acústicamente saturada' lleva consigo la suspensión del otorgamiento de nuevas licencias de apertura o modificación de las existentes, para establecimientos de hostelería, ocio, esparcimiento, recreativos, ocio, diversión, comercio al por menor de alimentos y similares.

La sociedad Regina Coeli ya expuso al Ayuntamiento sus alegaciones a dicha decisión, alegaciones que han sido rechazadas. Fue a primeros de septiembre cuando el Ayuntamiento toma esta decisión, si bien de manera provisional, bastante después de que El Ángel tuviera licencia de primera utilización. Las alegaciones se presentaron el 20 de octubre y fueron rechazadas el 26 de diciembre (ahora se están preparando otras, pero bajo unas premisas muy similares, por lo que difícilmente prosperarán salvo que se produzca un cambio en la voluntad política).

Merece la pena echar un vistazo a las alegaciones. En las mismas, la promotora se hace una pregunta que se puede considerar paradigmática de este tipo de casos: "¿Los ruidos que molestan a los vecinos son originados en la vía pública o en el interior de los locales destinados a hostelería? ¿La contaminación acústica proviene de actividades en la vía pública o del interior de los locales comerciales establecidos en ella? En cuanto a los problemas de tráfico que se aducen y la suciedad se producen también en la vía pública, motivados por conductas absolutamente reprochables de personas que no respetan las más mínimas normas de civismo, urbanidad y educación. Luego esta resolución de Alcaldía, está incumpliendo los artículos 1 y 2 del reglamento de protección contra la contaminación acústica ya que, al decretar la suspensión de otorgamiento de nuevas licencias de apertura para el ejercicio de actividades tales como hostelería, recreativas de ocio y diversión o de comercio al por menor de alimentos y bebidas, penaliza a los propietarios de dichos establecimientos, que no son el origen de la contaminación acústica, ni la causa de los ruidos y vibraciones". Las alegaciones –por el momento rechazadas, hay que insistir– siguen con el hilo argumental lógico al hacer 'depositario real' de la contaminación acústica al 'botellón', "causa única de estas molestias y ruidos que denuncian los vecinos de una u otra zona de la ciudad, los problemas de tráfico y suciedad pública (botellas, envases, vasos, bolsas esparcidas por el suelo, olores de orín, etc)".

Pues esa es la cuestión, el nudo gordiano en que se debate no solo el Ayuntamiento de Jerez, sino los ayuntamientos de media España, que está claro que no saben qué hacer ante el fenómeno del 'botellón' (en Madrid está prohibido, pero los chavales siguen bebiendo casi igual). Por eso, los promotores de El Ángel sienten que "están pagando justos por pecadores" ya que estiman que el Ayuntamiento en su decisión no ha tenido en cuenta que "es una zona específica, aislada y definida para el establecimiento de 25 locales comerciales, algunos con clara vocación hostelera, como actividad complementaria para prestar sus servicios a las personas que acudan de compras a las tiendas y al híper establecido en la zona, que cuenta además con una zona propia de aparcamientos al exterior. Se trata, por tanto, de una zona alejada del vecindario, insistiendo en todo caso en que 'la movida juvenil' se establece donde le parece, en función de modas o criterios difícilmente explicables, y por ello no pueden pagar las consecuencias justos por pecadores, o sea, ciudadanos de orden que en su legítimo derecho de ganarse la vida instalan un pequeño negocio del tipo que venimos hablando", dice en sus alegaciones la sociedad Regina Coeli.

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