Pontevedra, 17/01/05 Más de 350 firmas inician la campaña contra la movida y la elevan al DefensorCríticas al ayuntamiento por no hacer cumplir sus propias ordenanzas, a la Consellería de Xustiza por permitir que las denuncias caigan en saco roto una vez tramitadas y a la Subdelegación de Gobierno por no garantizar el orden público. Los vecinos de Santa María y Río Lérez tienen críticas para todas las administraciones implicadas y reiteraron ayer sus demandas de un programa global que ponga coto a los efectivos más nocivos de la movida nocturna en el centro histórico y sus inmediaciones.Tras los cortes de tráfico que realizaron semanas atrás, los vecinos han recabado más de 350 firmas (que se sumarán a otros folios de recogida aún no recopilados, con lo que se prevé que se aproxime a las 500 adhesiones) con las que incrementar su frente contra la movida. La idea es elevar las quejas al Defensor del Pueblo, y no se descarta recurrir incluso a Fiscalía, según avanzaron ayer los directivos de la Asociación Vecinal "Río Lérez", que impulsó la creación de una comisión específica para tratar este problema. Integran la comisión varios portavoces vecinales elegidos en asamblea a los que se incorporarán en breve nuevos comisionados. "La idea", explican los portavoces de Río Lérez, "es contar con todas aquellas personas interesadas en trabajar". La comisión vecinal ha recibido varias adhesiones de otras asociaciones que han denunciado en los últimos años problemas semejantes en varios puntos del centro histórico. En general, reclaman el prometido control de los horarios de los locales de copas y, más allá de los establecimientos, la vigilancia de la movida nocturna asociada al botellón. Integrantes de la Asociación Santa María criticaban ayer que "sólo una semana después de la pelea juvenil en la que se hirieron varios jóvenes el Campillo contaba con la misma presencia policial que siempre, es decir, ninguna". "Es un problema familiar, pero sobre todo lo es político"La instalación de cámaras de vigilancia, la coordinación y presencia policial en las calles y un riguroso control de horarios son algunas de las medidas que han propuesto los vecinos para el control de un fenómeno, el botellón o en general la movida, que implica a los padres -la mayor parte de los participantes son jóvenes que aún no han accedido a la emancipación-, administraciones y hosteleros. No en vano los locales de copas constituyen uno de los negocios más florecientes en toda la ciudad en la última década.Xosé Lois Vidal Laíño, de la Asociación "Río Lérez", incide en que se trata "dun problema de educación familiar pero tamén, e sobre todo, político, e ten tanta culpa o Concello coma a Xunta ou a Subdelegación de Goberno". En semejantes términos se pronunciaron ayer varios vecinos de la zona de Santa María, en donde se concentra la movida a primera hora de la noche. Alrededor de las 3 de la madrugada gran parte del ambiente se traslada al área de Cobián Roffignac y la calle Cruz Roja, tomando el relevo de los principales efectivos nocivos como los destrozos, peleas o vomitonas. En ambas zonas este fin de semana se repitieron las escenas habituales de botellón y concentración ante los locales.
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