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San Sebastián, 10/01/05

La UE obliga a estudiar medidas contra el ruido en 170 kilómetros de la red viaria guipuzcoana

La directiva pretende reducir el nivel de decibelios que padecen los ciudadanos que viven junto a carreteras con alta densidad de tráfico Este año se conocerán los tramos de la N-I y A-8 afectados por la norma
Fernando Segura

Ruido, ruido y ruido. Esta es la obsesión con la que conviven miles de guipuzcoanos que residen cerca de las carreteras con mayor densidad de tráfico. Algunos, bien asociados o por iniciativa individual, llevan décadas reivindicando ante las instituciones públicas una solución a su problema. La mayor parte de las veces estas peticiones no se han atendido o, en el mejor de los casos, el tratamiento ha sido parcial.

Esta penosa situación cambiará en los próximos años. La legislación europea se ha puesto del lado de estos vecinos torturados por el paso de centenares de miles de vehículos a escasos metros de sus domicilios, tanto de día como de noche. En muchos casos, además, con el agravante de que un número elevado son camiones.

La directiva 2002/49/CE del Parlamento europeo, de la que emana la ley estatal 37/2003, establece que para el 30 de junio del 2007 estén aprobados los mapas de ruido correspondientes a los ejes viarios que superen el tránsito de 6 millones de vehículos al año. Es decir, tienen que estar identificados los tramos en los que se supera el límite de decibelios marcado por la normativa. El 18 de julio del 2008 deben estar aprobados los planes de acción para limitar el ruido en esos lugares.

Gipuzkoa se verá afectada de lleno por esta directiva. En la red viaria del territorio se contabilizan 176 kilómetros por los que circulan más de 6 millones de vehículos al año. Estas carreteras son las que transcribimos a continuación. Entre paréntesis se indica la longitud de los tramos que alcanzan la densidad de tráfico citada: A-8 (65 kilómetros); N-I (70 kms); N-634, carretera de la costa (15); N-638, Hondarribia (2); GI-131, Hernani-Astigarraga-Donostia (4); GI-627, valle del Deba (10), GI-632, Beasain-Zumarraga-Bergara (8); GI-2132, Rekalde (2).

Este tremendo impacto obedece al solapamiento de varias causas, entre las que destaca el hecho de ser territorio de paso entre la Península y Europa. A ésta cabe añadir una orografía montañosa que ha obligado a concentrar las vías de circulación y las viviendas en los valles, y un urbanismo salvaje en los años del desarrollismo que no previó la incompatibilidad de levantar viviendas a escasos metros de las autopistas.

El Departamento para las Infraestructuras Viarias elaborará el mapa de ruidos de este grupo prioritario de viales en un plazo de dos años. Durante los próximos meses, mediante una partida del programa de conservación de carreteras dotada con 100.000 euros, se abordará la N-I (70 kms), incluida la Variante de Donostia. Desde Bidegi se hará lo mismo con la autopista A-8 (65 kms). Con ello, se dispondrá del mapa de ruidos de las dos vías principales de Gipuzkoa, abarcando un 76% del grupo señalado. En 2006 se estudiarán las carreteras restantes.

Adelanto de fechas
El estudio de la N-I y de la A-8 permitirá identificar y clasificar los tramos problemáticos. Estos podrán ser objeto de actuaciones paliativas a partir del 2006, produciéndose un adelanto en relación con lo estipulado en la nueva legislación.

Javier Zuriarrain, diputado foral para las Infraestructuras Viarias, afirma que en Gipuzkoa se están adoptando desde hace tiempo medidas para reducir el ruido. «Se aplican las correcciones que fija la Declaración de Impacto Ambiental, como se ha hecho en todas las grandes actuaciones de los últimos años. Este ha sido el caso de Etxegarate, las variantes de Errenteria y Hernani o la autovía de Navarra. En la actualidad, se está actuando en carreteras en construcción, como la autovía del Urumea, la variante de Pasaia o la Eibar-Vitoria». En el caso de la autovía del Urumea se han diseñado los viaductos de forma que se reduzca en todo lo posible el número de juntas de dilatación, elementos generadores de ruido.

Zuriarrain señala que también se ha actuado en viales de menor entidad. «En la variante de Soraluze se han colocado paneles antirruido. En la variante de Zumarraga se instalaron pantallas absorbentes en el interior de los túneles, en la zona próxima a los extremos, con el fin de evitar la amplificación del ruido que sale por las bocas. A estas medidas se añadieron pantallas en el exterior y el uso de aglomerado poroso», explica el responsable foral.

A su vez, se ha coordinado con los ayuntamientos las actuaciones en carreteras con las de ordenación urbanística, modificando la ubicación de viviendas de nueva construcción para permitir la inclusión de parapetos de tierra que aislen visual y sonoramente a los pisos de la calzada. Este es el caso de Zumaia, con respecto a la variante proyectada.

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