Elche, 10/01/05 Un mapa sonoro de la ciudad permitirá conocer los índices de contaminaciónLa Universidad Miguel Hernández será la encargada del estudio acústico El tráfico rodado y el aeropuerto de El Altet son los mayores focos de ruidosGenoveva Martín
Este organismo fija el límite de nocividad para el cuerpo humano en 65 decibelios. Hasta ahora, sólo se han rebasado estos niveles dentro del casco urbano en zonas de ocio. De hecho, las reiteradas quejas de los vecinos del barrio de La Zapatillera y de la calle San Vicente y adyacentes a lo largo del último lustro, debido a la proliferación de locales de diversión, llevó al Ayuntamiento a declarar el lugar zona acústicamente saturada. Esta medida, además de obligar a insonorizar todos los establecimientos de ocio y a respetar a rajatabla los horarios de cierre, impide taxativamente abrir nuevos locales de ocio en el barrio. Sin embargo, la primera auditoría medioambiental realizada hace dos legislaturas evidenció otros dos focos muy localizados de contaminación acústica de la ciudad. El tráfico rodado es el principal emisor de ruidos. Calles como Reina Victoria, Maestro Albéniz y Blasco Ibáñez son claros ejemplos de ello. El segundo foco es el aeropuerto de El Altet. El ruido generado por las aeronaves no sólo afecta directamente a las pedanías de Torrellano y El Altet sino también, aunque en menor medida, al casco urbano ilicitano. Nuevos puntosEl crecimiento de la ciudad en los últimos seis años, con miles de nuevas viviendas, puede estar generando nuevos zonas de contaminación acústica. Esta circunstancia, unidas a las dos anteriores ya conocidas, ha llevado a los ediles de Medio Ambiente, Alejandro Pérez, y de Calidad y Movilidad Urbana, Federico Buyolo, a plantear que se acometa un estudio concienzudo del estado actual de la ciudad y de su término municipal en cuanto a la generación de ruidos y la aparición de nuevos puntos negros.La proliferación de terrazas de bares y cafeterías está provocando quejas entre los vecinos de sus lugares de ubicación. En algunos casos, el ruido generado se sitúa en torno a los 70 decibelios. En las próximas semanas, la propuesta de estudio se someterá a la aprobación del Pleno municipal. Ésta establece que el encargo se realizará a la Universidad Miguel Hernández que elaborará un mapa sonoro del término municipal. Una vez realizado, «el Ayuntamiento podrá tomar medidas de regulación, no solamente restrictiva como podrían pensar los ciudadanos», explica Buyolo. La intención es utilizar los resultados del mapa para planificar el crecimiento de la ciudad y para adoptar las medidas oportunas de concienciación de la población, en particular de los constructores. En este sentido, los ediles recuerdan que hay normativas específicas que exigen la adopción de medias para erradicar la contaminación sonora en las viviendas, pero no se aplican. En este sentido, Buyolo insiste en que «los consumidores deben de exigir el cumplimiento de las normas». La ciudad ilicitana, por tener menos de 300.000 habitantes, no está obligada legalmente a elaborar el mapa sonoro. Sin embargo, su confección, afirman los ediles, «permitirá mejorar, gracias a medidas correctoras, la calidad de vida de los ciudadanos».
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