La Llosa de Ranes, 09/01/05 Un informe de Robótica avala que el ruido de una verbena puede agrietar una casaLa vecina que ha demandado al ayuntamiento rebate al alcalde por minimizar su denunciaA. Garzó
Aunque es el actual equipo de gobierno de la Llosa, del PP, el que ha de asumir esta demanda -por la que se pide 5.000 euros por daños- los hechos denunciados se remontan a los años 2000, 2001 y 2002, con el gobierno municipal en manos del PSPV-PSOE. Esta vecina de la calle La Creu relacionó las grietas que aparecieron en algunas partes de su vivienda con el elevado nivel sonoro de las verbenas. Alegó que años antes había concluido la restauración de la casa y que, por tanto, los desperfectos se debían a las vibraciones provocadas por el sonido de la orquesta. La vecina se quejó también de que un año los falleros colocaron los altavoces en el balcón sin su consentimiento, lo que aumentó los daños, siempre según su versión. Finalmente, su compañía aseguradora accedió a pagar las distintas reparaciones que reclamaba la asegurada y, acto seguido, inició acciones contra el ayuntamiento por considerarlo responsable subsidiario de los desperfectos, al haber consentido en su día un grado de sonoridad superior al permitido. Según la denuncia, los altavoces sonaban ininterrumpidamente por espacio de hasta nueve horas y estaban a menos de un metro de su vivienda. El Ayuntamiento de la Llosa de Ranes ha venido rechazando de manera continuada los requerimientos de la aseguradora al considerar que no existe causa-efecto entre el sonido de las orquestas y los desperfectos reclamados, con lo que el caso ha acabado en los tribunales. El juzgado número dos de lo contencioso-administrativo de Valencia trató el pasado día 20 la causa presentada por la aseguradora Atlantis contra el ayuntamiento y en unos días se conocerá el fallo. La vecina afectada, que ya en 1997 se quejó en compañía de otros nueve vecinos por el exceso de ruido de las mascletades en esa misma calle, cree que el alcalde, Evarist Aznar, no puede minimizar sus quejas y «lo que ha de hacer es velar por los derechos de los ciudadanos». Para la dueña de la casa, los datos son elocuentes; las mediciones superan los 91 decibelios, los técnicos lo avalan y las normativas son claras. «Por todo ello, esperamos una resolución favorable pero, además, deseamos que sea el punto de partida para que esta serie de abusos no se repitan», ha manifestado.
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