Córdoba, 30/04/05 La Victoria deja paso a las 'botecruces'Los botellones que se desarrollan desde el pasado noviembre en el Paseo de la Victoria pasan estos días a un segundo plano. Los céntricos jardines que vienen albergando a varios miles de personas se han quedado casi vacíos. Esta situación no quiere decir que los jóvenes hayan decidido alejarse de las botellas de ron o whisky, sino que las concentraciones, en lugar de producirse en La Victoria, se han trasladado a la plaza de Santa Marina, la Cuesta del Bailío y a otros muchos de los rincones que cuentan en estas fechas con una Cruz de Mayo.Ha nacido un nuevo fenómeno: las botecruces o, más bien, la adaptación del botellón a la fiesta que celebra la capital en el primer fin de semana del quinto mes del año. Como consecuencia de este pasajero traslado, los operarios de la empresa municipal de Saneamientos de Córdoba (Sadeco) se han visto obligados a modificar su ruta de trabajo. Han pasado de barrer los cristales esparcidos sobre la tierra de los jardines de La Victoria a hacer lo propio sobre el pavimento empedrado de algunos de los rincones más emblemáticos de la ciudad. También han variado los puntos de venta de cubitos de hielo que dispensan una mayor cantidad de bolsas. Así, si la estación de servicio de San Álvaro –situada en la avenida de la República Argentina– era la más frecuentada por los jóvenes que dejaban para el final las últimas compras de su botellón, las bodeguillas de los barrios que tienen estos días una Cruz de Mayo se han convertido en las principales beneficiadas de la marcha del botellón del Paseo de la Victoria. Las botecruces representan, además, una gran competencia para los promotores de las Cruces de Mayo, ya que no sirven toda la bebida que se consume en el recinto que les autorizó el Ayuntamiento y que tantos quebraderos de cabeza les ha traído en los últimos meses. A estos espacios llegan cada noche centenares de adolescentes cargados con bolsas repletas de botellas de bebidas alcohólicas y refrescos, un cargamento que reduce sensiblemente las ventas de los colectivos que organizan Cruces en este primer fin de semana de mayo. El paisaje de los escenarios sobre los que se desarrollan las modernas botecruces es variopinto. A un lado se encuentran aquellos ciudadanos que no paran de bailar y de beber botellas de vino fino, de dulzón pale cream o manzanilla y tubos de cerveza; y, al otro lado, se sitúan los jóvenes que optan por ahorrarse un dinero en bebida y disfrutar a su manera de la fiesta de las Cruces de Mayo, la que abre cada año el tradicional Mayo Festivo Cordobés.
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