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Sevilla, 14/03/04

La movida se instala en la Plaza de Cuba y avanza por Los Remedios

Las aceras están tan llenas de jóvenes que impiden a los vecinos entrar en sus casas. La secuelas son las de siempre: el ruido, el alcohol y la basura
Gloria Gamito

El portero del número 9 se ve practicamente rodeadopor los jóvenes de la botellona, pese a que el portal se rocía por las noches con zotal. MILLÁN HERCE
Ya los vecinos de la Plaza de Cuba llevaban varios años soportando la movida, especialmente en la zona que da a la calle Betis en los jardincitos del Museo de Carruajes. Hace unos cuatro meses la botellona invadió también las aceras causando muchas molestias, sobre todo de ruidos, y desde hace un mes y medio la marea de jóvenes alcanzó también los soportales. El resultado son vecinos desesperados porque no pueden pegar un ojo y aceras convertidas en vertederos.

En general toda la Plaza se ve ocupada por la movida en mayor o menor medida, pero hay zonas más afectadas. Así parece que son menores los problemas en la parte que va desde Asunción a República Argentina, y de esta avenida a la calle Génova. Los jóvenes se congregan sobre todo en la acera que da a la calle Betis y de Asunción a Juan Sebastián Elcano, jardines del Instituto Hispano Cubano, donde ahora está el Museo de Carruajes, incluidos.

En este último sector, donde se encuentran los portales número 8 y 9, los vecinos están desesperados, sobre todo los que sus dormitorios dan a esa parte, ya que les es imposible conciliar el sueño. Una señora cuyo piso es de los más bajos comentaba que a veces su familia tiene que poner el aire acondicionado para que el «run run» interior apague el estruendo de la calle: «No es sólo el ruido de las voces, sino el de la música de los coches que ponen a todo volumen. Y eso que yo tengo cristales dobles antirruido y antitérmicos».

«Nos han tirado naranjas, vasos con bebida y cubitos de hielo a la terraza»
Aunque la sangre no ha llegado al río, el desasosiego de los vecinos por los continuos ruidos y molestias, ha provocado algunos incidentes entre los residentes y los jóvenes de la movida.

Así el viernes día 5 sobre la una y media de la noche cuando unas jóvenes se amosaron al primer piso del número 9, se vieron sorprendidas por los cubitos de hielo que les lanzaban los grupos de la botellona y eso que no dijeron nada.

En otra ocasión el «saludo» de los jóvenes fue con naranjas que llenaron la terraza. Un señor contó como un día harto ya de los ruidos sacó la manguera y comenzó a regar, mojando a los congregados. La respuesta no se hizo esperar: la terraza se llenó de naranjas y de vasos con bebidas que pusieron perdidos los cristales. El miedo es que un día estas discusiones lleguen a mayores. De ahí la importancia de la presencia policial, que los vecinos creen básica para erradicar a estos grupos. Hay que destacar la poca edad de la mayoría de los congregados, que en algunos casos tienen sólo 15 o 16 años.

Las molestias de los ruidos no la sufren sólo los pisos más bajos. También se quejan los residentes de las plantas altas.

Con bolsas y botellas
Aunque ya el jueves comienzan las aglomeraciones, los días peores son el viernes y el sábado. Los vecinos el peor día que recuerdan fue el 5 de marzo, cuando los grupos llegaban hasta el mismo Puente de San Telmo, invadiendo aceras y jardines. Dicen los residentes que era imposible andar por los soportales debido a las bolsas con botellas y una hazaña lograr entrar a los portales. Ese día apareció por primera vez la Policía Local.

Este viernes 12 debido a la lluvia y a la manifestación contra la matanza terrorista de Madrid, había menor número de jóvenes. Con todo, los vecinos habían intentado prepararse, y el portero del número 9, que luego por la noche, casi quedaría atrapado entre los grupos, había rociado la entrada y los soportales con zotal. Sobre las once y media de la noche comienzan a llegar los grupos que no se moverán de allí hasta las cuatro o las cinco de la mañana. Este viernes sobre las doce y media los grupos de muchachos aparecían por todos lados a la Plaza provistos de bolsas con refrescos, alcohol, vasos y cubitos. Desde una hora antes dos coches de la Policía Local vigilaban la Plaza. Una grúa en la esquina de Asunción retiraba las motos aparcadas en las aceras.

Ya hace aproximadamente unos dos años el administrador de algunos bloques envió un escrito al Ayuntamiento pidiendo el cerramiento de la Plaza, sin que hubiera contestación. Hace unos dos semanas una de las familias más afectadas por el ruido presentó un escrito en el Registro General del Ayuntamiento, en la calle Pajaritos, quejándose del ruido y de las basuras.

Sobre el ruido comenta esta familia que a veces los vecinos se llaman unos a otros a las dos de la mañana, nerviosos y alterados por no poder conciliar el sueño.

Las basuras también son una queja importante. La Plaza amanece llena de bolsas, botellas de refresco tiradas o medios llenas, vasos, y por supuesto orines y vómitos. Una señora se queja de que en su casa ya hay «moscas de esas gordas de las que viven en los basureros». Otra comenta que tras las botellonas parece que han volcado un camión de basuras en las aceras.

Las botellonas de Viapol se trasladan en masa a la Plaza Blanco White

Los vecinos temen que no puedan entrar los servicios de emergencia ya que los coches con música colapsan la entrada a varios bloques de la calle Padre Luque
La movida se mueve y los vecinos de la Plaza Blanco White denuncian que todas las botellonas que se desarrollaban en Viapol, debido a las medidas de seguridad allí adoptadas, se han trasladado a su zona. El sábado 6 de marzo se concentraron en este espacio casi 2.000 jóvenes. Los vecinos, hartos de esta situación, crearon hace dos semanas la Plataforma de Vecinos Indefensos contra la Botellona del Parque Infantil Blanco White, y ya preparan constituirse en asociación de vecinos. El viernes 12 presentaron un escrito en el Distrito Nervión-San Pablo reclamando actuaciones inmediatas ya que además de los ruidos, los cristales y basuras en el parque infantil, donde los jóvenes se suben a los columpios y la tirolina, ven como se colapsan los accesos a algunos bloques y temen que no puedan entrar, si llega la ocasión, los servicios de emergencia.

Hace unos cuatro años la plaza estaba muy abandonada, incluso a nivel de limpieza. Los excrementos de los perros lo llenaban todo y se reunían allí grupos aislados de jóvenes. Si en algunos casos molestaban, los vecinos llamaban a la Policía. En esas fechas se realizó un escrito al Ayuntamiento solicitando mayor limpieza. Luego hace unos dos años los vecinos se reunieron con el entonces delegado del Distrito Nervión-San Pablo, Rafael Carmona, para exponer que los juegos infantiles estaban rotos, y la plaza se llevaba sucia toda la semana de botellas y cristales. Solicitaron el vallado de la plaza, pero se les dijo que era pública. Con todo, algo se logró: mejoraron los juegos y se colocaron pivotes para que los coches no aparcaran en las aceras.

Luego cada año la movida ha ido aumentando, hasta llegar al momento actual, con la plaza Blanco White en todo su apogeo. Aunque los vecinos llamaban a la Policía y al Cecop, les decían que nadie más se había quejado «y estábamos todos llamando». José Andrés Corral, señala que a él y a otros vecinos, la Policía ha ido a verlos de madrugada: «No para solucionar la situación de ese momento y por la que habíamos llamado un rato antes, sino para hacer un informe sobre un escrito ya presentado sobre el problema».

Una de las comunidades de propietarios, harta de la situación, recogió firmas de todos sus vecinos y con fecha 19 de febrero envió por el Registro General un escrito al alcalde, advirtiendo que si no se tomaban medidas, se dirigirían a la fiscalía. Después solicitaron una entrevista con él para exponerle la situación. El último fin de semana de febrero se desbordó la asistencia de jóvenes, y los presidentes de las comunidades se reunieron de forma espontánea, y deciden constituir la Plataforma de la Plaza Blanco White y recogen más de 600 firmas.La recogida sigue aún abierta. El viernes día 12 representantes de la Plataforma presentaron un dossier en el Distrito Nervión-San Pablo con las firmas, los escritos al alcalde e incluso denuncias particulares. Solicitaban actuaciones inmediatas como cerramiento temporal de la zona, con colocación de vallas y vigilancia, y medidas contra las infracciones de tráfico, la música a todo volumen y los coches en la acera: « Sólo queremos que se cumpla la ley».

El viernes 19 la Plataforma presentará en el Distrito Nervión-San Pablo sendos escritos para los delegados de Gobernación y Medio Ambiente, ya que las medidas que solicitan las tiene que tomar Gobernación. Los vecinos, que incluso están pensando en costear el vallado de la plaza, quieren que se instalen pivotes abatibles en la esquina de Blanco White para que los vecinos de Padre Luque puedan acceder a sus casas. Además del problema del ruido, muy grave y que no los deja vivir, el temor es que no puedan entrar los servicios de emergencia.

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