Barcelona, 26/07/05 Centinelas del descanso ajenoUn grupo de mimos reparte piruletas y abanicos en el Born en la nueva campaña contra el ruido nocturno del Ayuntamiento de BCNLa iniciativa, bien acogida por los jóvenes, se repetirá cada fin de semanaSandra Oñate
La fórmula, que superó sin pena ni gloria su primer tanteo por las calles de Horta y Sant Andreu, parece que ha calado hondo entre los noctámbulos del distrito de Ciutat Vella. En el barrio del Born, el paso de los mimos en la madrugada del domingo no dejó indiferente a casi nadie, excepto a unos cuantos extranjeros despistados que debieron de pensar que la pantomima no iba con ellos. Más éxito que la policía"Es increíble pero la gente les hace más caso a los mimos que a nosotros", comentaban en tono jocoso unos agentes que patrullaban por la zona. "Está claro, todo lo que sea diversión es bienvenido y ésta es una campaña muy simpática", añadía Christian, propietario del bar Mamainé.Lo cierto es que el tour de estos artistas del gesto mudo por las principales zonas del emblemático barrio (plaza de Santa Maria, paseo del Born y las calles del Rec y de Bonaire) permitió a los castigados vecinos, al menos durante un par de horas, conciliar el sueño. Y es que, hacia la una de la madrugada, sólo una hora antes de que la comitiva contratada por el ayuntamiento hiciera su triunfal irrupción, las calles eran un auténtico hormiguero de personas. Las chácharas de unos, las palmas de otros y el ruido de motos, coches, casetes y algún perro intranquilo formaban una algarabía insufrible (al menos para los inquilinos del lugar). La presencia de los tres actores --miembros del Grup Ecologista del Nucli Antic de Barcelona (GENAB)-- invitó al silencio. El show consistía en recorrer las terrazas de los principales locales animando con un gesto a los más escandalosos a bajar la voz, a los que se les recompensaba su civismo con una piruleta y un abanico. El experimento tuvo el efecto deseado, aunque hubo opiniones para todos los gustos. "Esto es una vergüenza y una chorrada", protestaba una joven. "Se debería hacer en todas partes y no sólo en Barcelona", le interrumpía un compañero, algo más calmado. Dudas sobre la efectividad"La gente es muy follonera, es inevitable. La intención es buena pero no creo que sea efectiva", comentaba Jordi Rovira. "Yo lo veo bien, sobre todo porque vivo aquí y sé lo que es que te desvelen", le replicaba Isabel Cabezón.Las que no parecían tener mucha idea de qué es eso del respeto al descanso eran un grupo de ocho jóvenes extranjeras, que se divertían en la calle a ritmo del Aserejé , frente al bar Gerard's (frecuentado por turistas), con la radio a todo volumen. "Ya les he avisado un par de veces", se excusaba Rudy, encargado del local. Pese a algún que otro fracaso aislado, el experimento resultó ser un éxito. "Se trataba de hacer respetar las reglas de convivencia con humor y de ahí la idea de la piruleta: por eso de que con la boca llena no se habla. Creo que hemos conseguido nuestro objetivo. Hasta los mimos se quedaron sorprendidos por la acogida", aseguraba Xavier Andreu, presidente la Associació d'Empresaris d'Hosteleria de la Ribera (que colabora en el proyecto). La actuación se repetirá, hasta el 18 de septiembre, todos los fines de semana de dos a cuatro de la madrugada.
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