Gijón, 18/07/04 «Nadie quiere tener problemas»Los vecinos de La Arena, acostumbrados ya a la movida, creen que no se denuncian más altercados «por miedo» «Si te cogen por ahí, a la larga es peor», explicanMiguel Barrero«Casi todos los fines de semana tenemos follón por aquí, pero lo peor ye cuando hay hosties, como el otru día». Las palabras que Sabino Muñiz pronuncia, mientras sus labios dibujan una sonrisa que no apeará de la boca en toda la conversación, demuestran que el miedo, pese a todo, puede llegar a ser tan rutinario como para esconderse en un segundo plano de la cotidianeidad. El barrio de La Arena está acostumbrado a la movida, y no puede evitar sentir un escalofrío ante sus posibles consecuencias. Pero, como ellos dicen, tampoco hay tantos incidentes realmente graves, y el escalofrío, de tan constante, casi forma ya parte del propio metabolismo de cada uno.Hace tiempo que el barrio es la zona preferida por los jóvenes, sobre todo adolescentes, para ir de marcha el fin de semana. Pero hace justo un año saltaron las primeras alarmas con la misteriosa muerte de José Cortina Ceñal, 'Gandhi'. Cortina, residente en La Arena, falleció doce días después de recibir una paliza, el 14 de julio del pasado año, en la calle de Aguado. Las circunstancias del caso aún siguen sin aclararse, a pesar de que el colectivo vecinal insistía en que había sido atacado por varios jóvenes después de que el finado les llamase la atención por jugar con unos contenedores. Tras aquel suceso, los fines de semana en La Arena volvieron a la normalidad, con altercados esporádicos y nada graves que sólo causaban las habituales quejas por exceso de ruido o aglomeraciones en la calle. Sin embargo, el ambiente volvió a encresparse en el barrio el pasado mes de mayo, cuando el joven Eduardo Vega tuvo que ser hospitalizado en estado de inconsciencia después de recibir una paliza propinada por miembros de un grupo de amigos autodenominado 'Los Verjas'. Los vecinos montaron en cólera, y la exigencia de una mayor dotación policial multiplicó su fuerza. Tanta, que hoy aseguran estar «contentos» con el número de policías que patrullan por el barrio los viernes y sábados. Y, pese a todo, no ven mal que el perímetro delimitado por las calles de Menéndez Pelayo, Ezcurdia y la avenida de la Costa monopolice las horas de ocio de buena parte de la juventud gijonesa. «Sería una pena que la violencia arruinase la movida juvenil del barrio», decía a este periódico Emilio Parajón, presidente del colectivo vecinal, hace dos meses. Con distinta intensidadNo todos viven los fines de semana con igual intensidad. Esther Ludena explicaba que «yo soy del barrio de siempre, pero vivo en la calle de Menéndez Pelayo y allí no hay nada; la verdad es que me entero de los altercados por lo que trae al día siguiente el periódico». En cambio, Manuela Espina, propietaria de una confitería muy próxima a la avenida de Rufo García Rendueles, se considera «bastante afectada» por la movida.Su establecimiento está en un pequeño parque en torno al cual se abren los portales de tres edificios. Explica que muchos jóvenes «suelen venir aquí a fumar porros los fines de semana». Ella cuenta que nunca sufrió ningún altercado, «pero sí tengo clientes que cuando los ven aquí prefieren no entrar». «Hace tiempo pusimos una reja, pero no sirvió de nada porque la saltaban y venían igual», concluye. Posibles revanchasJusto Motina también tiene un bar y recuerda lo ocurrido el pasado fin de semana, cuando dos hombres resultaron heridos en sendas peleas con unos individuos que andaban de copas por el barrio. «La gente no denuncia porque luego es peor, y nadie quiere tener problemas», confiesa. «A lo mejor, si yo voy a la Policía porque he tenido algún altercado, luego se entera alguno, viene y me rompe un cristal».De la misma opinión es Sabino Muñiz. Él vive en pleno cogollo de La Arena, y da fe del «follón» que durante las tardes y las noches del fin de semana invade las arterias del barrio. No ha padecido, ni observado, ningún incidente grave en todo el tiempo que lleva instalado en el barrio, pero sí los conoce, bien por el periódico o bien por lo que le cuentan sus convecinos. Y no le extraña que quienes sufran las consecuencias de la movida opten por no denunciar nada. «Tienen miedo», aventura. «Y ye normal... Como luego los cojan por ahí tiénenlo peor, porque van dir a por ellos». Desde la asociación vecinal se reconoce que hay «miedo» a las posibles represalias, pero el colectivo no quiere que los incidentes queden en nada por el temor a posibles venganzas. «Si no quieren denunciar, que no denuncien, pero que por lo menos llamen a la Policía si ven que pasa algo grave», sugieren. De lo que sí se muestran satisfechos los vecinos es de la dotación policial, que hasta hace unos meses había sido su gran caballo de batalla frente al Ayuntamiento. No obstante, creen que lo que hace falta son «más actividades de tipo preventivo». Por lo pronto, la asociación ya está haciendo, dentro del plan 'Noche para todos' elaborado por el Conseyu de Mocedá, una encuesta entre los habitantes del barrio para buscar soluciones consensuadas al problema.
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