Madrid, 29/06/04 Los vecinos de Fuentidueña de Tajo se movilizan en apoyo a la concejala encerradaInmaculada Loeches
La concejala Aurora Rodríguez ha pasado la noche en el ayuntamiento de Fuentidueña reclamando una solución al paso de vehículos de alto tonelaje por la calle Bajada al Pirancón y asegura que no saldrá hasta que el alcalde se comprometa a reunirse con ella. Rodríguez declaró que no ha pasado frío y que durante toda la mañana ha estado acompañada de vecinos que le animaban a continuar o le traían la comida, y atendiendo las visitas de las televisiones y radios madrileñas. Según explicó Rodríguez, "hace 14 años que los vecinos de esta calle sufrimos el paso diario de más de 400 camiones que van a la gravera Gracisa y que empiezan a transitar por aquí a las cinco y media de la mañana". "El paso de estos camiones, además del ruido, ha producido grietas y desperfectos en las viviendas y nos impide abrir las ventanas por la cantidad de polvo que levantan al pasar", dijo. Otro vecino aseguró que las casas de la Bajada al Pirancón "están hundidas" y que muchos de los camiones que transitan por esta calle de Fuentidueña "transportan hasta 20 toneladas de carga". La concejala aseguró que han presentado multitud de quejas al ayuntamiento de la localidad en las que solicitaban que el gobierno municipal, encabezado por el socialista Pedro Mora, convirtiese esa calle en una vía de circulación prohibida. Rodríguez destacó que los camiones que pasan por esta calle, en la que viven cinco vecinos y a la que se accede desde el kilómetro 62,500 de la A-3, "pueden hacerlo por el desvío que tiene la A-3 unos tres o cuatro kilómetros más arriba, pero no quieren hacerlo". Por eso reclaman al ayuntamiento medidas que impidan el tránsito de camiones de alto tonelaje en la zona urbana, excepto para carga y descarga. El alcalde de Fuentidueña, Pedro Mora, reconoció a Efe que hay molestias por el tráfico de vehículos pesados y que llevan años reclamando una solución al Ministerio de Fomento. Mora acusó a Rodríguez de politizar el asunto "precisamente ahora que se va a arreglar, porque el Ministerio de Fomento y la dirección general de carreteras se han comprometido a ejecutar una incorporación a la autovía en sentido Madrid a 1.200 metros de la actual". Según relató Mora, los camiones entran al casco urbano desde el kilómetro 62 de la antigua carretera de la Valencia en sentido Madrid y atraviesan 200 metros dentro del casco urbano para llegar a la gravera por la vía de servicio. Mora explicó que la salida del kilómetro 67 a la que Rodríguez hace referencia "es un cambio de sentido en dirección Valencia que obliga a los camiones a dar una vuelta de ocho kilómetros en cada viaje para poder tomar de nuevo la vía en sentido a Madrid".
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