Pamplona, 9/1/3 Vecinos de la calle Olite intentan impedir judicialmente que se abra un bar musicalEl local, de 600 metros cuadrados, se está construyendo bajo su inmuebleFERNANDO P. BARBER.
Las familias que ocupan las ocho viviendas del inmueble se enteraron del proyecto el mismo día en que las máquinas contratadas por la sociedad de hosteleros comenzaron a trabajar en las obras de reforma. Pese a que la ley así lo exige, nadie les había comunicado qué se pretendía hacer ni había recabado su opinión. Una vez consultado el expediente, se supo que la iniciativa empresarial consistía en crear un bar de copas sobre los 600 metros cuadrados de bajera que antaño ocupaba un taller mecánico de reparación de vehículos. La solicitud de licencia, otorgada por el Ayuntamiento de la capital navarra el 12 de septiembre del pasado año, figura a nombre de Antonio Esquinas Sánchez, pero, según admite el propio empresario, la sociedad limitada que abandera el proyecto está compuesta por otros dos hosteleros pamploneses. Inmediatamente después de tener conocimiento de la iniciativa, la comunidad de propietarios del inmueble comenzó a moverse con la esperanza de abortarlo. La asociación vecinal del barrio llevaba un par de años peleando para impedir que se instalen en el Segundo Ensanche nuevos bares de copas, que no de tapas, y el proyecto había encendido una vez más sus luces de alarma. "Veníamos temiendo, y así lo habíamos denunciado reiteradamente ante el Consistorio, que la zona de ambiente del Casco Viejo se extendiera por nuestro barrio, trayendo consigo todas las molestias derivadas del ambiente nocturno: esencialmente, ruido e inseguridad. Y en éstas nos enteramos de que se pretendía construir otro local en la calle Olite, de tal suerte, que hoy por hoy ya hay once, y tres de ellos de copas", explica el presidente de la asociación, José Javier Ruiz de Erenchun. Paralización de obrasEl primer paso que dieron, vista la citada situación, fue presentar un interdicto, cuya inmediata consecuencia fue la paralización de las obras durante un mes y medio. Los trabajos de reforma se reanudaron en diciembre. Ese mismo mes, la comunidad de propietarios dio otro paso al frente en su lucha judicial: anunciar un contencioso-administrativo contra la decisión municipal de otorgar licencia a los promotores del proyecto y solicitar al Consistorio de la capital foral la suspensión de la autorización de obra. A juicio de los afectados, la Corporación cometió una clara irregularidad administrativa al obviar el preceptivo trámite de conceder audiencia a los inquilinos del inmueble en cuya bajera se pretendía crear el negocio. La única salida airosa, y legal, que, en su opinión, tiene el Ayuntamiento es retrotraer el expediente al punto en que deberían haberles comunicado a los vecinos que se pretendía abrir un establecimiento nocturno. Apoyo vecinalLos inquilinos cuentan en su lucha con el apoyo de la asociación de vecinos del Segundo Ensanche (no en vano, su presidente, el citado Ruiz de Erenchun, es uno de los ocupantes del número 5 de la calle Olite). Su intención es iniciar en breve una campaña de recogida de firmas para hacer valer sus reclamaciones ante el Ayuntamiento de la capital navarra.Por su parte, el responsable municipal del Área de Urbanismo, Juan Luis Sánchez de Muniáin, afirma, en primer lugar, que su intención es recibir personalmente a los afectados para escuchar sus quejas y peticiones. "Independientemente de ello, hay que tener en cuenta que todo el asunto de las licencias está perfectamente reglado y el Ayuntamiento de Pamplona no es quién para denegar el permiso de creación de un bar a un empresario o empresarios que cumplan los requisitos establecidos legalmente. Puede ocurrir, tal y como parece que sucede en este caso, que alguien discrepe con esa decisión y la recurra, pero en principio, tampoco es la Corporación local la que tiene que decidir sobre ello", apunta.
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