Santiago de Compostela, 10/07/2002 RedacciónLa Catedral pone fin a las misas ruidosas cerrando durante el culto
El fuerte chaparrón que cayó ayer sobre Compostela obligó a los numerosos turistas y peregrinos que empiezan a abarrotar la ciudad a guarecerse bajo los soportales y pertrecharse con chubasqueros, paraguas y abrigos, prendas mucho más propias del invierno que de los meses estivales. Todos estos viajeros saben que Santiago se caracteriza por su mal tiempo, por eso recorren las calles de la ciudad sonrientes, a pesar de tener que aguantar la intermitente lluvia. Su primordial objetivo es poder inmortalizar la grandiosidad de la Catedral con sus cámaras fotográficas y de vídeo. El problema para los turistas que llegan a Compostela no sólo está en los constantes chubascos que empapan la ciudad, sino también en que desconocen el hecho de que vigilantes voluntarios cierran la Basílica a cualquier tipo de visitas durante los cultos. Esto se debe a un servicio que el canónigo lectoral, José Fernández Lago, puso en marcha hace casi dos meses. Medidas a cumplirLos visitantes que quieran acceder a la principal atracción turística de la ciudad tienen que cumplir una serie de normas que a veces las pasan por alto por ser de fuera y desconocerlas. Aún así, Fernández Lago asegura que para eso está el grupo de voluntarios, para encargarse de evitar determinados 'excesos' y que se lleven a cabo estas medidas. Este servicio se ha puesto en marcha con el fin de controlar los accesos a la Catedral durante la misa del peregrino en los meses de verano. Por eso, a la entrada de la Basílica hay colocados unos grandes cartelones que informan del horario de visitas. Además, los vigilantes voluntarios acordonan los pasillos de mayor tránsito, para que los turistas no puedan acceder a determinados lugares de culto en mitad de la misa. A pesar de todo ello, es muy fácil acudir a la Catedral y encontrar a despistados turistas en mitad del acto litúrgico intentando dar el abrazo al Apóstol o visitar el sepulcro. Los visitantes aseguran que tan solo desean aprovechar al máximo el tiempo que pasan en Santiago, ya que muchos de ellos son peregrinos que a los pocos días se van, y por eso no entienden este nuevo sistema, que implica el cierre de las puertas de la Catedral a determinadas horas del día. Fernández Lago está de acuerdo con que los turistas visiten la Basílica y acudan a ella para fotografiar todo lo que ven. El problema está en que la gente que no quiere participar en los actos religioso muestre un poco de respeto y haga la visita después de la celebración de la misa, ya que la Catedral antes de monumento es una iglesia.
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