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Vila-Real, 10/11/2001
QUEJAS VECINALES POR LOS EFECTOS DE LA POLVORA
Vilanova pide que los curas hablen con los novios por las tracas
- El alcalde dice que hay cohetes para cualquier acto pero que no pueden prohibirlos
- El Ayuntamiento prepara una campaña de concienciación contra los ruidos
ANGEL SAEZ
APUNTE
Silencio, vivimos
Bautista CARCELLER
A medida que pasan los días se hace evidente la necesidad de que la autoridad presente y aplique ya con rigor una ordenanza sobre ruido. Que los valencianos y vila-realenses somos ruidosos lo tenemos claro. Pero las cosas están yendo ya a niveles de decibelios elevados al cubo. Lo que no está claro es que cada uno haga lo que le venga en gana el día y a la hora que mejor le parezca.
Se quejan los vecinos de la calle San Roque que de continuo su calle parece un campo de tiro de las fuerzas de artillería. Hay quien no gana para sustos... ni para cristales rotos. Y ello día sí y otro también. Está muy bien que la gente se case y manifieste su alegría, pero que lo haga en su propia calle, así tocaremos a menos, porque habrá celebraciones ruidosas en todas las calles.
Y habrá que mirar también que a las siete y media de la mañana no es hora para tocar un vuelo general de campanas, o lanzar cohetes porque "mi" equipo ha marcado un gol, o que el 'xunda xunda' de tantos coches se pasee impunemente a cualquier hora. Que se revisen y se retiren de una vez las motos con escape libre, que no se consientan manadas de perros en un sola terraza aullando todas las noches.
El ruido es preciso, pero vivir lo es más, y para vivir se agradece más el silencio que el estruendoso ruido diario.
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El alcalde de Vila-real, Manuel Vilanova, indicó ayer que el Ayuntamiento solicitará a los sacerdotes de las parroquias locales que "recomienden a las parejas de novios que se van a casar que digan a sus amigos que limiten el número y la potencia de tracas que se encienden para festejar estas celebraciones".
Los vecinos la calle San Roque solicitaron al Ayuntamiento que disponga policías locales que impidan las tracas que se encienden los fines de semana enfrente de la iglesia Arciprestal con motivo de las bodas por los destrozos en comercios y viviendas, así como por su peligrosidad. "Nosotros no podemos prohibir las tracas. Sólo aconsejamos que no se tiren", destacó Vilanova.
MODA NUEVA
Sin embargo, el alcalde reconoció que en Vila-real, para cualquier boda, bautizo o comunión se encienden tracas, algo que antes no se hacía. "Es un moda nueva ya que ahora se escuchan petardos por cualquier cosa, hasta por un cumpleaños, y hace años no era normal", comentó.
Hace unas semana hubo quejas vecinales por el canto del gallo del convento de las madres clarisas de San Pascual, ahora por las tracas, y en numerosas ocasiones por los ladridos de perros, las música de los coches y el tubo de escape de motocicletas y ciclomotores. Por ello el alcalde anunció que el Ayuntamiento desarrollará una "campaña de concienciación vecinal contra los ruidos".
Retraso de la ordenanza de ruidos
El alcalde, Manuel Vilanova, destacó ayer que el equipo de gobierno está esperando a que el Ejecutivo apruebe la ley sobre ruidos para dar vía libre a la ordenanza municipal de ruidos. "Pero si tarda mucho aprobaremos la ordenanza y después la adaptaremos a la ley estatal", avanzó Vilanova. Sin embargo, cabe destacar que el PP ya anunció en abril del 2000, es decir, hace ya año y medio, que en mayo del 2000 aprobaría la ordenanza sobre la contaminación acústica, presentando incluso un tabla de baremación de ruidos diferenciando los decibelios permitidos en suelos residencial, terciario y industrial. En el suelo residencial se establecía un nivel máximo por el día de 45 decibelios y de 35 decibelios por la noche.
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