Granada, 30/5/2001 «Tenemos tantas competencias que no podemos llegar a todo»El responsable del SIPLG reclama más efectivos, aunque al mismo tiempo reconoce que «no puede haber un agente en cada esquina»J. A. GUERRERO GRANADA-Descongestionar el tráfico, combatir la delincuencia, controlar el 'botellón', denunciar a los ruidosos... ¿cree que el granadino les exige demasiado?-Está en su derecho de exigirnos, aunque tenemos tal polivalencia de funciones que no podemos llegar a todo. Ni aún con los 65 agentes que se van a incorporar ahora somos suficientes para la demanda que hay. Para cubrir la ratio de dos policías por cada mil habitantes que se recomienda, necesitaríamos cien agentes más. -El ciudadano se queja de que la Policía Local nunca está cuando se la necesita... -Cuando el ciudadano te requiere y no le das una respuesta rápida entiende que hay ineficacia. El 092 es uno de los teléfonos más conocidos. Llaman para todo, para salvar a un gato o intervenir en un tirón. Pero repito, no podemos estar en todos los sitios al mismo tiempo, máxime cuando cada vez tenemos más competencias, desde las propias del tráfico, las ordenanzas municipales y el medio ambiente a las genéricas del orden público. -¿Y la Policía Nacional? -Están en cuadro. Los policías locales estamos supliendo la carencia de medios humanos en la Policía Nacional. Está claro que si hubiera más policías nacionales dedicados a la seguridad ciudadana, nosotros podríamos concentrarnos en los ruidos, las obras ilegales, los vertidos a los ríos, la venta ambulante..., todo eso ya se hace, pero no con la asiduidad que uno quisiera. -Hay ciudadanos que les acusan de pasividad, de mirar para otro lado cuando aparecen los problemas, y de dirigirse a ellos con prepotencia. -(Muy enfadado) Vamos a ver. ¿Qué quiere decir eso de pasividad? ¿Que no paramos a un conductor que se pasa un semáforo en rojo? A veces es más correcto tomarle la matrícula y remitir el correspondiente boletín de denuncia antes que parar a ese conductor y entorpecer el tráfico. En el tema de la prepotencia no estoy en absoluto de acuerdo. La prepotencia y la soberbia están a veces en el propio ciudadano, que se cree que nadie le puede llamar la atención cuando infringe una norma, y menos aún un agente. -En un orden de prioridades, ¿hacia dónde cree que Policía Local debe dirigir sus esfuerzos? -Indudablemente hacia el tráfico, que nunca ha andado bien, pero ahora está peor. Y eso que Granada es una de las ciudades donde el policía local más tráfico regula. Yo soy partidario de ampliar el área de restricción, pero siempre que esas medidas lleven aparejadas otras que posibiliten un buen transporte público o una red de aparcamientos en la periferia. -¿Y la seguridad ciudadana? -Esa es la segunda prioridad. Habría que poner más vigilancia en el centro, que es donde hay más delincuencia porque hay más aglomeración de gente. Pero ojo, tampoco podemos convertir Granada en un estado policial, que es lo que algunos pretenden. No podemos tener un policía en cada esquina. Por mucha policía que haya, si el objetivo que se marca el delincuente es dar un 'palo' en la calle Oficios, sin duda esperará a que hayas doblado la esquina para hacerlo. El 'botellón' les desborda-¿Se ve la Policía Local desbordada por el fenómeno del 'botellón'?-Sin lugar a dudas. Paliamos el problema en una zona, pero se va a otra. Y no tenemos medios para cubrirlo todo. Es un fenómeno muy complejo y no se puede hablar con la frivolidad que lo hacen algunos. Pasa por una educación de los jóvenes y una educación de los propios padres, de preocuparnos por saber cómo se comportan nuestros hijos en la 'movida' y si están o no están molestando a los demás. -¿Lleva aparejado el 'botellón' problemas de orden público o se circunscribe a las molestias por ruido? -El problema es más bien el del ruido. Y eso que los jóvenes de la 'movida' son gente con una educación exquisita. No les tienes que decir dos veces que están molestando. Lo entienden y se van. Pero se van a otro sitio. Y son diez mil. Esa dispersión es el problema. -¿Qué siente el policía que retira la mercancía a un inmigrante que se gana la vida con la venta ambulante? -Tristeza. Bajo el uniforme del policía hay una persona y denunciar a un inmigrante es muy duro porque esta gente está totalmente desprotegida. La verdad es que cuesta trabajo actuar contra ellos. -El PP dice que la Policía Local está desmotivada, ¿comparte esa opinión? -No la comparto, aunque puede que haya agentes que por una u otra circunstancia se encuentren más bajos de ánimo. Si haces un informe de un bache y pasan quince días y el bache sigue en el mismo sitio, te puedes preguntar para qué sirve tu trabajo. En ese sentido, si te puedes sentir frustrado. Pero no se puede generalizar. -También dice el PP que la Jefatura no les dirige bien... -Este jefe (Manuel Donaire, jefe de la Policía Local) viene de la escala básica, lleva 20 años en el Cuerpo y no se le puede achacar que no conozca la Policía. Habrá compañeros que entiendan que no están bien dirigidos porque no están en el servicio que les gustaría estar. La jefatura es, además del jefe, la escala de mandos que hay por debajo y esa escala de manos es muy parecida a la que había con los tres jefes anteriores que yo he conocido. Cada uno ha querido potenciar una cosa. Donaire ha querido reforzar los servicios de fin de semana y eso ha mermado efectivos de lunes a viernes. Las habas están contadas. Si pones en un sitio más policías tienes que quitar de otro. -¿Cuáles son los retos de la Policía Local a corto plazo? -Aumentar el número de agentes, dotarlos de más y mejores vehículos y profundizar en la formación continua. Si aparece una modificación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal o de la Ley de Seguridad Vial, el policía tiene que conocerlo.
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