Granada, 18/5/2001 Los sonidos buenos de la 'movida'Algunos músicos callejeros de Granada sorprenden por su originalidad y la de sus instrumentosJESÚS ARIAS | Granada
'Lo que busco es el color de los sonidos, lo aéreo, lo atmosférico', explica en inglés mientras confiesa que, hasta encontrar este nuevo método, conocido como tapping (literalmente, 'golpecito'), estudió guitarra clásica ( 'Bach es grande', dice), rock y heavy-metal... Un día descubrió la música aérea, new age, del Michael Hedges, que emplea un sistema similar, aunque no igual. Se entusiasmó. Como otro gran guitarrista del tapping, Stanley Jordan, Mongrain ha comenzado tocando por las calles de Granada, seguirá por los metros de Barcelona y terminará posiblemente grabando discos para multinacionales. 'En Estados Unidos, alguien me vio por la calle y me quiso contratar para tres discos, pero yo no quería verme atado tanto tiempo'. Luego sigue tocando, deslumbrando a los transeúntes, que no tienen más remedio que detenerse para escucharlo. Otro tanto sucede con un cuarteto de instrumentistas de lo más variopinto que acostumbra a tocar en la plaza Bib-Rambla, en el centro de la ciudad. Se hacen llamar Cuerdas de Oro y llevan instrumentos como guitarra clásica, violín y balalaika. Desarrollan un repertorio exquisito que va de Boccherini a Vivaldi pasando por Tchaikovsky. Venden a mano sus propios CD's. 'Nosotros llegamos a Barcelona hace años', dice Nikolai Uliánov, guitarrista, 'pero allí la policía estaba continuamente molestándonos; Granada es una ciudad muy acogedora, donde nos dejan tocar'. Otro de los músicos abunda en ello: 'La verdad es que debería haber cierto criterio para permitir tocar en la calle, porque hay unos músicos realmente horribles que no tienen ni idea de música'. Muchos de ésos abundan por Granada, con flautas dulces hirientes o guitarras maltrechas. Otros, en cambio, resultan una pura sorpresa, como Ehgartner Jörg, un austríaco que descubrió un extrañísimo instrumento australiano, el didgeridoo, una especie de gran cuerno hecho de madera que produce un relajante y profundo sonido, similar a los cantos tibetanos. 'Es un instrumento muy complejo de tocar', explica, 'porque se basa todo el las técnicas de respiración'. ¿Por qué eligió Granada? Él responde: 'Parece una buena ciudad'. Al menos, gracias a algunos, de vez en cuando suena bien.
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |