Bilbao, 13/05/2001 El ruido del vecinoEl ruido es un sonido inarticulado y confuso más o menos fuerte. Yo iría más lejos: es más fuerte porque aunque al que lo mete le parezca agradable, al que lo sufre le parece una pesadilla. Y esto va dirigido a todos aquellos que les da por la televisión a todo volumen, la música como si su piso fuera el escenario de un concierto, y las fiestas como si su casa fuera un tablao flamenco. Luego, están los que compran la vivienda y al cabo de cinco años les da por reformarla: martillean, golpean por la mañana, por la tarde, a la hora de comer, a la de la siesta... Y ya como punto final, las obras de la carretera, que no sólo trabajan por la mañana y por la tarde, sino también por la noche y por la madrugada, con sus palas, con sus excavadoras arañando el asfalto y el repiqueteo del martillo en el despiadado cemento; un sinfín de desagradables molestias. Y al día siguiente cuando vas a trabajar, te preguntan si has estado de juerga toda la noche por las ojeras que tienes. Pero no vale la pena quejarse pues todos tienen más derechos que tú. Hasta que un día lees en el periódico que un vecino dispara a otro porque le molestaba el ruido que hacía.
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