Granada, 24/1/2001 La ordenanza contra el ruido, inoperanteSr. Director de IDEAL:Días atrás leía en la publicación que usted dirige una noticia en la que se informaba que el Ayuntamiento, en su afán de atender los problemas del ciudadano, había aprobado una ordenanza destinada a la lucha contra la contaminación acústica, ya que, al parecer, nuestra ciudad es una de las que tiene unos índices de ruidos más elevados de España, Hasta aquí todo es perfecto, y me parece maravilloso que de una vez desde la Administración Local se intenten solucionar los problemas que, en el menor de los casos, son los causantes del estrés que padecen muchos ciudadanos. Pero (siempre hay un pero) todo esto es papel mojado si el personal que ha de velar por el correcto cumplimiento de las normas -al cual pagamos con nuestras aportaciones a las arcas municipales- hace caso omiso de ellas y se dedica a hacer la vista gorda cuando se encuentran ante un infractor (así no tienen problemas). No valen de nada las nuevas normativas cuando, delante de un policía local destinado a labores de ordenación y control del tráfico, se pasee un motorista con un tubo de escape que transforma la moto que monta en un infierno, resultando que el mismo va también desprovisto del correspondiente casco protector (por poner un ejemplo). El pasado día 3 de noviembre de 2000, en el Registro General del Ayuntamiento de Granada, presenté una denuncia, denuncia que fue remitida al área de Medio Ambiente y a la que le correspondió el n.º de expediente 9733100, consistiendo la misma en denunciar una actividad que supera los límites de ruido permitidos y que se desarrolla en los bajos de un edificio habitado -hay 52 viviendas-. Transcurridos más de dos meses, el mutismo y la inactividad de la Administración Local es total: nadie ha dicho nada al respecto y ni tan sólo sé si se está trabajando en ello, o si el expediente ha ido a alguna papelera. Eso sí, el ruido infernal nos visita cada día en nuestro domicilio, haciendo vibrar hasta el suelo del mismo, para recordarnos la inoperancia de la Administración Local. Desde sus páginas me gustaría recordarle al concejal de Medio Ambiente de nuestro Ayuntamiento que, afortunadamente, cada cuatro años hay elecciones municipales. Quién sabe, a lo mejor lo remedia ahora y luego me pide el voto, aunque lo más seguro es que me pida el voto y no lo remedie nunca. Olaya Pérez González. Granada.
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